A convention for forgetful elephants

Convención de elefantes desmemoriados

Hurricane Isaac shouldn’t be the only thing on Republicans’ minds as they congregate in Tampa this week for the Republican National Convention, which is expected to officially crown Mitt Romney as the party’s candidate for President of the United States on Thursday.

What they should be worried about—very worried—is that their party has turned into a virtual monolith, where other ideas and groups aren’t exactly welcome. They should be worried about ignoring the demographic reality of this country, the importance of minority voters—particularly Hispanics—to their political survival. They’ve given speaking slots to a token number of Latino figures, hoping they’ll serve as ambassadors, but these don’t erase reality. Their party’s platform--and the politicians who defend, promote or stay silent about it—tell the real story: the Republican Party is an island unto itself, sustained entirely on the support of its conservative base, and turning a hostile face toward the largest minority group in the country and the issues that concern us, like immigration.

An island that allies itself with some of the leading anti-immigrant figures in the country. Let me give you an example.

Kansas Secretary of State Kris Kobach, the architect of the toughest anti-immigrant laws in the nation (SB 1070 in Arizona and HB 56 in Alabama) and the “brains” of the anti-immigrant movement, is an advisor to the Romney campaign, and the force behind the hard-line immigration position soon to be enshrined in the Republican platform.

And while there’s always a debate over whether party platforms have any real importance, they do reflect a consensus among the party’s leaders—Romney among them—and interest groups about their vision of the issues.

In this case, the platform proposes a guest-worker program as a sugar coating for a series of positions that confirm its hostility to immigrants: a border wall, mandatory E-Verify, opposition to “sanctuary cities,” and withdrawing Department of Justice lawsuits against states that have passed anti-immigrant laws, among others.

Republicans continue to answer the central question of immigration policy—what to do with the 11 million undocumented immigrants currently living in the country—as Romney did in the primaries: self-deportation, or, as the platform draft puts it, “humane procedures to encourage illegal aliens to return home voluntarily.”

There’s no mention of the deferred action policy which will allow almost 2 million undocumented youth, known as DREAMers, to obtain temporary protection from deportation and work permits. It doesn’t say—as Romney himself hasn’t said—what will happen to deferred action if Romney is elected president. Will he revoke it? Romney did promise to veto the DREAM Act, which would legalize these young people, and has said that he will offer a “permanent solution” but hasn’t clarified what that solution is.

In the midst of that uncertainty, a development Thursday was revealing: agents of Immigration and Customs Enforcement (ICE) and the group NumbersUSA, which advocates a moratorium on all immigration, sued the Department of Homeland Security (DHS) and ICE to stop deferred action from going into effect. And who is the lawyer representing the ICE agents and NumbersUSA? Why, Kris Kobach. As the saying goes, “Dime con quién andas, y te diré quién eres”—tell me who you walk with, and I’ll tell you who you are.

And so Romney and the Republicans come to the event that will mark the starting gun of an obstacle course that ends on Tuesday, November 6th with an obvious “Hispanic problem,” underlined by poll after poll showing Romney’s level of support among Latinos at less than 30%--and yet hoping to capitalize on the lack of enthusiasm many Latino voters currently feel.

His, and their strategy isn’t to propose policies that might attract Latinos, but to erode Obama’s level of Latino support.

I thought elephants were supposed to have excellent memories.

This case appears to be the exception, because the elephants meeting in Tampa have forgotten and discarded, in their prejudice, the gains made by figures like George W. Bush who understood the importance of the Latino vote to their future as a party. And among those who have rejected that legacy include, regrettably, Republican Hispanic leaders who once stood shoulder to shoulder with Bush and now find themselves robotically defending a candidate who’s perpetuated Republicans’ anti-immigrant, anti-Hispanic image.

This week, Tampa hosts a convention for the forgetful elephants.

Maribel Hastings is a senior adviser to America’s Voice.

El fenómeno atmosférico Isaac no debería ser la única preocupación de los republicanos congregados en Tampa esta semana al arrancar la Convención Nacional Republicana que el jueves corona oficialmente a Mitt Romney como su candidato a la presidencia de Estados Unidos.
Les debería preocupar, y mucho, que su partido se haya convertido en una institución casi monolítica donde otras ideas y otros grupos no son verdaderamente bienvenidos. Debería preocuparles ignorar la realidad demográfica de la nación, la importancia de las minorías, particularmente de los hispanos, para su supervivencia política, y el hecho de que las figuras latinas que coloquen como símbolos en sus programas diarios durante la convención y que les sirven de emisarios no borran la otra realidad de que la plataforma de su partido y las políticas que defienden, promueven o sobre las cuales guardan silencio, cuentan la verdadera historia: que el Partido Republicano es una especie de isla apartada que se sostiene únicamente con el apoyo de su base conservadora y se muestra hostil hacia la principal minoría étnica del país, los hispanos, y a los asuntos que les preocupan, como la inmigración.
Una isla que tiene como aliados a algunas de las principales figuras antiinmigrantes del país.
Para muestras, un botón.
El Secretario de Estado de Kansas, Kris Kobach, cerebro y arquitecto de las leyes más antiinmigrantes de la nación, la SB 1070 de Arizona y la HB 56 de Alabama, es asesor de la campaña de Romney y es la fuerza tras la plataforma de línea dura en materia migratoria del partido.
Y aunque siempre hay un debate sobre si las plataformas tienen algún verdadero valor, se trata del consenso entre los líderes del partido, entre los cuales figura Romney, y sus grupos de interés sobre su visión de los asuntos.
En este caso, una plataforma que propone un plan de trabajadores huéspedes como carnada mientras se reafirma en sus otras posturas: muros fronterizos, un programa obligatorio de E-Verify, oposición a ciudades santuario, y revertir las demandas del Departamento de Justicia contra estados que han aprobado leyes antiinmigrantes, entre otras cosas.
La pregunta central, qué hacer con los 11 millones de indocumentados, sigue respondiéndose como hizo Romney en el proceso primarista: con la autodeportación, o como dice el borrador del documento, promoviendo “procesos humanos para alentar a los extranjeros ilegales a regresar voluntariamente a sus países de origen”.
No hay mención de la Acción Diferida que permitirá que casi 2 millones de jóvenes indocumentados conocidos como Soñadores obtengan una protección temporal de la deportación y un permiso de trabajo. No se dice, como Romney tampoco ha dicho, cuáles son los planes con la Acción Diferida si Romney es electo presidente. ¿Revocarla? Romney prometió vetar el DREAM Act que legalizaría a estos jóvenes y dice que ofrecerá una solución permanente pero no aclara cuál.
Pero hay un dato revelador: el jueves se supo que integrantes del Sindicato del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el grupo NumbersUSA, que promueve una moratoria en la inmigración, demandaron al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y a ICE para bloquear la implementación de la Acción Diferida. ¿Y quién es el representante legal del sindicato de ICE y de Numbers USA? Kris Kobach. Dime con quién andas, y te diré quién eres.
Así llegan Romney y los republicanos al evento que da el pistoletazo a la carrera de obstáculos que culmina el martes 6 de noviembre. Con un evidente problema hispano sustentando por los sondeos que colocan su nivel de apoyo entre los latinos por debajo del 30%, pero con la esperanza de capitalizar con la falta de entusiasmo que de momento muestran muchos votantes latinos.
Su estrategia no es impulsar políticas que atraigan latinos sino erosionar el porcentaje de apoyo latino a Obama.
Irónicamente se dice que los elefantes tienen buena memoria.
Este caso parece ser la excepción porque estos elefantes reunidos en Tampa han olvidado y desechado, para su perjuicio, las ganancias logradas por figuras como George W. Bush que entendían la importancia del voto latino en su futuro como colectividad. Y lo han desechado, lamentablemente, figuras republicanas hispanas que trabajaron hombro con hombro con Bush y que ahora defienden como autómatas a un candidato que sólo ha perpetuado la imagen antihispana y antiinmigrante de los republicanos. Esta semana se congregan en Tampa los elefantes desmemoriados.
Maribel Hastings es asesora ejecutiva de America’s Voice.

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