A llorar al valle…



La imagen que aparece en la primera página de esta edición lo dice todo: hay euforia total, felicidad indescriptible y hasta ¡júbilo inmortal! en las huestes del oficialismo, por la aprobación del referendo que permitiría una segunda reelección del presidente Álvaro Uribe.


Los abrazos al ministro del Interior y Justicia, Fabio Valencia Cossio, quien lideró la arremetida del uribismo a nivel del congreso para conseguir la ansiada aprobación, parecen sacados de cualquier escena del estadio ‘El Campín’, luego de un sufrido triunfo del Nacional de Medellín sobre Millonarios de Bogotá. La gráfica del festejo, sin embargo, desnuda algo patético, porque se puede apreciar en un segundo plano al ex ministro y hasta ese momento precandidato presidencial ‘Uribito’, también conocido como Andrés Felipe Arias, o ‘El Pinche’ Arias, a secas, simulando una sonrisa, cuando de seguro le corroe la amargura, porque sus sueños de llegar al palacio de Nariño se quedaron por ahora —tal como dijo Hugorila Chávez cuando cayó preso al intentar un golpe de estado contra Carlos Andrés Pérez— en una suerte de coitus interruptus. Pobre ‘Pinche’.


Una mueca igual debió dibujarse en la cara del ex ministro Juan Manuel Santos y de dos o tres personajes más afines al gobierno, quienes jugaban a las precandidaturas condicionando la vigencia de sus aspiraciones a que el presidente no estuviera ‘habilitado’ para optar una vez más. Eso decían, pero yo creo que habían gastado una buena suma para ponerle a las 11 mil vírgenes y a cada santo una vela, pidiéndoles ‘el milagrito’ de atajar las pretensiones del jefe.


No quiere esto decir que ya el patrón del ‘Ubérrimo’ es candidato, porque todavía Valencia y su ejército ‘deben ablandar’ unos cuantos requisitos más, pero para los efectos de los ‘pre’ es como si lo fuera, porque si ellos siguen en la puja, le estarían gritando al país que no creen en el referendo y por ende en la viabilidad de la segunda reelección. Ahora tendrán que conformarse con pelear el cupo de vicepresidente.


¿Y Noemí?, bueno Noemí está resteada y dice que apoyó la primera, pero no la segunda, y por eso irá hasta el final. A lo mejor hasta vuelve a llamar paraco a su ex jefe. Total, la insumergible mujercita es capaz de cualquier voltereta...

Alfredo Mantilla
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