A pesar de todo, no es el fin del mundo…


¡No es el fin del mundo! A pesar que dos de mis hermanos hayan llorado presenciando in situ la derrota. A pesar que mi primo ‘Guillo’ rumió su amargura preguntándose y preguntándome los por qué. A pesar que varios de mis amigos de otras latitudes llaman a mamarme gallo con el temita. A pesar que millones de gauchos estén ahora sacando pecho y comiendo asados, creyéndose ya libres del pecado de la mediocridad del que los acusaban hasta hace unos días. A pesar que media Colombia pida la cabeza del pobre Leonel. A pesar que la otra media esté pensando en el fantasma de la eliminación. A pesar de la caricatura de Grosso que aparece aquí al costado. A pesar que cinco puntos perdidos en casa pesan una tonelada al final. A pesar del hondo pesar de mi madre. Muy a pesar de todas esas vainas, y muchas más, estimo que lo mejor que le ha podido pasar a la selección colombiana de fútbol es haber empatado con Venezuela y perdido con Argentina en Barranquilla en esta fase de la eliminatoria rumbo a Brasil 2014. ¡Ese par de ‘culazos’ no pudieron haber ocurrido en mejor momento!

¿Por qué? También por muchas razones, pero apenas voy a tocar dos o tres. Porque el ‘polo a tierra’ sucede al comienzo del largo trayecto. Porque obliga a los colombianos a aterrizar y a no creerse el cuento de la ‘sobradez’ por haberle ganado a Bolivia en la altura de la Paz. Porque hay más de seis meses para analizar y aprender de los errores, corregir rumbos y hasta sacar a varios viejos, ‘paquetes’ y heredados del ‘Bolillo’ Gómez que están allí frenando la evolución del fútbol nacional. Porque...

No puedo negar que cuando Argentina sentenció el partido en Barranquilla (por cierto, ¿en qué quedó el mito del calor, cuando los nuestros se mostraron más mamados?) me invadió cierta tristeza, pero luego del sueñito, de la comidita, del desayunito y de una que otra gracia de mi pequeño hijo Diego Andrés, llegué a la conclusión que el mundo no terminaba para la selección nuestra y que todavía le quedan a Colombia 15 partidos para montarse en el bus que nos lleve a la tierra de la samba. ¿Quién quiere apostar?

Alfredo Mantilla
editor@elcolombiano.net

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