¡Aja Rafa!, ¿qué pasa?


Mi buen amigo Rafa, samario de nacimiento y de corazón, me llamó hace poco un día de fiesta a las 7 y 25 de la madrugada y me obligó a despertar para contarme, con su tradicional intensidad, que había visto a su hija con siete meses de embarazo y le había preguntado: ¡¡¡Aja mija!!!... ¿y para cuándo estará naciendo el “pelao”? La hija no le respondió exactamente su pregunta pero le dijo “No lo sé, pero este ‘pendejo’ no deja de patearme la barriga”.

La alegría fue tan grande que mi amigo decidió llamarme a tan temprana hora para contarme con un cumulo de risas el incidente. ¡Aja Rafa!

Lo anterior tiene que ver como las personas a veces expresan un sentimiento al definir o responder ante un hecho que incomoda, diciendo una frase de exclamación, así no se vea muy bonita, mas si simpática, para referirse a una determinada situación que les molesta.

Ello es concurrente con una anécdota de dos amigas que jugaban al “King” con el papá y en tal escenario la mamá le metió a su hija la “K” de corazón, carta que da el máximo de puntos negativos. La hija furiosa le dijo a su progenitora con sarcástico humor “Vieja asquerosa” y esta, con jovialidad aun mayor, le respondió “su madre”.

Me llaman la atención ambos eventos que detallan situaciones de la vida en las que se usa un mismo término para múltiples casos. En algunos dan lugar a risa, mientras que en otros diferentes, quizás a ofensa.
En definitiva no es tanto lo que importa en que las cosas se digan, sino más bien en el cuándo y en el cómo.

Ricardo Tribin Acosta
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