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Alemanía y las prubeas genéticas en embriones

La Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) aprobó hoy, por un margen mínimo, la prohibición a los test genéticos en embriones fecundados in vitro, posición defendida por la canciller federal, Angela Merkel, contra un amplio sector del partido.

Tras un arduo debate, el más intenso en el congreso de la CDU de Karlsruhe que se cierra hoy, se impuso la moción favorable a la prohibición estricta de esas pruebas por un 51,6 por ciento del millar de delegados de la formación.

Parte de la CDU, incluidos varios ministros de Merkel, pretendía abrir la puerta a los test en embriones antes de su implantación en el útero materno, para detectar dolencias hereditarias y evitar así un futuro aborto o el nacimiento de bebés con graves enfermedades o deficiencias.

Se trataba de una cuestión controvertida en la CDU, que confrontaba la postura de Merkel con la de algunos de sus ministros -de Finanzas, Wolfgang Schaeuble; Trabajo, Ursula von der Leyen, y de la Familia, Kristina Schroder- defensores de la flexibilización.

La prohibición o no de los test se convirtió casi en el único punto de fricción en el congreso, que el día anterior reeligió a Merkel como presidenta, tras diez años en el cargo, con un 90,4 por ciento.

La propia canciller forzó que se trasladara el debate sobre los test a este martes, en lugar de zanjarlo rápidamente el lunes por la noche, para disponer de más tiempo para la reflexión, a lo que siguió la votación hoy, casi al cierre del congreso.

En las iglesias cristianas alemanas tampoco hay unanimidad, ya que mientras la católica se ciñe al rechazo frontal, la evangélica -a la que pertenece Merkel- considera que se debe “reflexionar” sobre la cuestión.

A ello se suma una sentencia del pasado julio del Tribunal Supremo, según la cual dichos test no vulneran las leyes de protección del embrión ni la prohibición de experimentar con ellos.

La cuestión se convirtió en punto álgido para las bases de la CDU, que ayer mismo secundaron con fervor el apostolado de Merkel en defensa de los valores cristianos y hoy abordaban aspectos como cuándo empieza la vida y si un embrión, en su fase “in vitro”, es o no un ser humano.

En el debate, los detractores expresaron su rechazo a toda “selección” previa para definir el derecho a la vida -lo que, en Alemania, remite a los programas de limpieza étnica nazis- o a “estampar sellos de calidad” a los embriones.

El secretario del grupo parlamentario conservador, Peter Hintze, representó la línea de la flexibilización, en interés tanto de los futuros padres como del bebé, mientras otros oradores insistían en que un embrión es ya un ser humano y que definir su derecho o no a la vida en función de su “perfección” no es ético