Algo peor que el cáncer o el sida, don Mario


El laureado escritor Jorge Mario Pedro Vargas Llosa —Vargas Llosa, como le conoce medio mundo— hizo hace poco un vitriólico retrato hablado de la situación electoral en la que se encuentra su país —Perú— en este momento, al tener que escoger el próximo 5 de junio entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala: “Es como elegir entre el sida y el cáncer”, cuentan que dijo.

Las críticas que le llovieron al recién ganador del premio Nobel de literatura tras esa dura aseveración, subieron los decibeles de parte de un sector, cuando el escritor dio súbitamente una voltereta y se arrimó al cáncer ¿o sería al sida? —¡qué sé yo!— sumándose a las filas del ex militar golpista —cualquier afinidad con Hugo Chávez no es simple coincidencia... ¡son ñerísimos!—, Ollanta Humala.

Meses atrás, cuando apenas se debatía la primera vuelta que dejó como finalistas al ‘cáncer y al sida’, Vargas Llosa había dicho que una eventual elección de Humala acabaría con la democracia en Perú, pero al parecer ese peligro se le convirtió en resfriado frente el odio visceral que le profesa al papá de Keiko, el ex presidente inca Alberto Kenya Fujimori Fujimori —“El chino”, como le dicen en Perú a pesar de su origen japonés—, justamente el verdugo del escritor cuando éste quiso coquetear con la quimérica idea de llegar a la presidencia de su nación.

Que los años del “chino” forman parte del pasado oscuro reciente del Perú nadie lo discute —de hecho, por eso está Fujimori en la cárcel—, pero de allí a endilgarle a su hija todos los defectos del padre, la corrupción y arbitrariedades de sus dos gobiernos, con la ñapa de lo que hizo y deshizo Vladimiro “Rasputín” Montesinos (por favor no confundir con José Obdulio, el ex asesor del ex presidente Álvaro Uribe), hay un trecho que Vargas Llosa no puede pagar con el saldo a favor que tiene por la obtención del Nobel.

En riesgo está la estabilidad de un país que viene con un crecimiento sostenido en los últimos años, su democracia, sus instituciones y hasta podría decir que su soberanía, porque si Humala gana, con él llegará la epidemia castrochavista y esa no es ni cáncer ni sida, sino una infección de origen conocido que arrasa con todo y se distingue por repartir pobreza. Así se nutre.

Alfredo Mantilla
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