Alguna vez marginales, pero ahora reyes del mundo petrolero

Los mercados están hoy atentos a los nuevos datos sobre las reservas comerciales almacenadas en Estados Unidos

Los ‘futuros’ del petróleo se asentaron por encima de los 75 dólares por barril la semana pasada, y analistas culparon al coctel usual de geopolítica e inestabilidad interna. Se vivió el desafío de Irán a Occidente sobre su programa de investigación nuclear, así como los conflictos al parecer interminables dentro de Nigeria e Irak. Todos esos países son importantes exportadores petroleros, pues producen unos 8 millones de barriles diarios.



Ahora, sumemos los problemas de Chad a la mezcla.



Idriss Deby, presidente de Chad, amenazó con suspender la producción de 180,000 barriles de petróleo diarios del país si Exxon Mobil y otras compañías petroleras no pagan 100 millones de dólares en nuevos impuestos petroleros. La amenaza fue el más reciente en los intentos de Chad por hacer que el Banco Mundial relaje un acuerdo que limita cuánto dinero proveniente del petróleo puede gastar el gobierno lleno de corrupción.



Chad, que ha estado produciendo petróleo desde 2003, no es un gran participante en el mercado petrolero. Y en el pasado no demasiado distante, lo que sucedía en Chad era de poca consecuencia para los operadores petroleros, analistas o, en ese caso, los conductores que utilizan las bombas de gasolina. De manera similar, el destino de Sudán o Yemen, Azerbaiyán o la República del Congo (el más pequeño de dos países llamados Congo), no importaba mucho en la balanza de los suministros petroleros globales. Había suficiente petróleo excedente para compensar cualquier escasez, en dondequiera.

Ese ya no es el caso. En un mundo donde cada barril cuenta, las acciones del presidente de Chad pudieran amenazar la seguridad energética global.



El mundo consume actualmente un poco más de 85 millones de barriles de petróleo diarios. Los productores pueden satisfacer esta demanda, pero resta poco. Sólo Arabia Saudita posee una capacidad adicional no utilizada de 1.5 millones de barriles para compensar cualquier interrupción.



Como el mundo está bombeando petróleo a su capacidad total, el mercado petrolero global no puede permitirse la pérdida de exportaciones, ni siquiera del productor más pequeño. Y ahora, incluso el productor marginal puede influir en los precios del petróleo. Algunos se han dado cuenta de que tienen una influencia desproporcionada en los mercados y en el escenario geopolítico.



Ecuador, por ejemplo, quiere una participación mayor de los ingresos de las compañías petroleras extranjeras y recientemente aprobó una nueva ley de hidrocarburos que representa una violación unilateral de los contratos de producción. El gobierno mismo está bajo presión de líderes provinciales que están demandando una mayor participación de la riqueza petrolera del país.



Sumemos a eso las frecuentes huelgas de la industria local —cuatro, en lo que va del año— y el clima de inversión en Ecuador se vuelve sombrío. El año pasado, una huelga interrumpió las exportaciones petroleras de Ecuador durante dos semanas y contribuyó a un aumento de dos dólares por barril en el precio de los futuros petroleros negociados en Nueva York, según Eurasia Group, una firma consultora sobre riesgo político con sede en Nueva York.



“El mercado excepcionalmente tenso de hoy da a los productores marginales un poder sin precedentes y mayor importancia geopolítica”, dijo Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, que se especializa en evaluar cómo la política afecta a los mercados petroleros. “Tienen la capacidad de presionar. Tienen influencia”.



Según Eurasia Group, 12 pequeños productores están enfrentando actualmente niveles más elevados de riesgo político, lo cual eventualmente pudiera reducir su producción petrolera interna o su inversión extranjera. En conjunto, estos países representan más de 4.6 millones de barriles diarios de producción, 5 por ciento del total del mundo, o más que la producción de cualquier nación individual de la OPEP excepto Arabia Saudita.



Por supuesto, algunos de los mayores productores del mundo también han estado enfrentando turbulencia. Nigeria, el principal productor de Africa, se ha visto obligado a frenar su producción en 500,000 barriles diarios, o alrededor de 20 por ciento del total usual del país, debido a la violencia en el Delta del Níger desde principios de año.

Irak, que bombeaba 2.5 millones de barriles diarios antes de la guerra, ahora apenas puede producir la mitad de esa cantidad.



En Venezuela, el Presidente Hugo Chávez, alentando por los altos precios, ha tratado de elevar significativamente los impuestos y regalías sobre las compañías petroleras extranjeras. Esa postura ha llevado a mucha incertidumbre sobre el futuro de la inversión extranjera ahí. Arabia Saudita recientemente frustró un intento para hacer volar en pedazos la mayor planta procesadora de petróleo del país, un recordatorio de que el reino sigue siendo vulnerable al terrorismo.



“El riesgo es una categoría grande”, dijo Alan Hegburg, miembro del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington. “Y hay todo tipo de riesgos. Pero Estados Unidos, como todos los demás, está expuesto. Por ejemplo, estamos expuestos a una importante suspensión de la producción petrolera en Nigeria, o un desastre importante en la industria petrolera de Arabia Saudita”.



Eventualmente, la producción aumentará, la demanda pudiera desacelerarse, y la importancia de los productores marginales pudiera menguar. Entonces, los analistas petroleros tendrán que preocuparse sólo por la estabilidad a largo plazo en lugares como Arabia Saudita, Nigeria o Irak.



Mientras tanto, necesitan recordar que incluso la República del Congo importa.



JAD MOUAWAD
NUEVA YORK
New York Times News

Acerca del Autor