Ante la insolencia, seguir con cara de pendejo…


La insolencia con la que el capo de las farc, Rodrigo Londoño Echeverri, alias 'Timochenko', salió a decir que esa guerrilla no tiene la más mínima intención de entregar a los responsables del reciente asesinato de dos policías en Tumaco —luego de reivindicar en días pasados su autoría—, no busca otro objetivo que torcerle un poco más el brazo al gobierno de JotaEme, al interpretar que está ‘golpeado’ por el resultado de una encuesta divulgada esta semana, la cual indica que en una eventual segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el ganador sería el excalcalde de Bogotá y candidato de la Alianza Verde, Enrique Peñalosa.


Otro ‘aliado’ circunstancial en esa postura altanera del mandamás de la guerrilla es el expresidente y senador electo, Álvaro Uribe, quien sigue fustigando al gobierno y a la Registraduría por supuestas irregularidades cometidas en las elecciones legislativas del 9 de marzo, que le habrían escamoteado un ‘mundo’ de votos a su partido, el Centro Democrático.


A esas dos ‘preocupaciones’ con las que están contando ‘Timochenko’ y su combo, habría que sumarle el ‘bajonazo’ que le supuso al ejecutivo el tema de la destitución del alcalde de Bogotá Gustavo Petro y el no acatamiento de la medida cautelar dictada a su favor por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), tal como había sido tradición en Colombia.


Son tres temas que juegan en contra de la tranquilidad de su contraparte en las negociaciones de paz que se llevan a cabo en Cuba y por eso el número uno de las farc desliza con el más absoluto desparpajo en un comunicado divulgado en la página web de la guerrilla que “si los milicianos tuviesen que responder por la comisión de un delito, tendrían que hacerlo ante la juridicidad guerrillera”. Como quien dice, en el otro gobierno colombiano. El de ellos.


Lo peor de todo es que más allá de algunas declaraciones rechazando esa postura y tal vez insistiendo en la entrega de los responsables del doble asesinato (a uno de los agentes lo degollaron y al otro le dieron un tiro de gracia), al gobierno no le queda otra que tragarse este nuevo sapo lanzado por las farc y seguir poniendo cara de pendejo para continuar apostándole a la paz como un objetivo de la patria.
Alfredo Mantilla
editor@elcolombiano.net

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