Asilo a pareja de colombianas en España por ataques de orientación sexual

Eran acosadas por miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)

Una pareja de mujeres colombianas recibió el reconocimiento de “refugiados políticos” en España tras ser “perseguidas, atacadas y amenazadas de muerte” en el país por su orientación sexual y su actividad reivindicativa, informó un colectivo de defensa de los homosexuales.



El Collectiu Lambda de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales dio a conocer en rueda de prensa, en la que estuvo presente una de las mujeres, este cuarto caso de asilo político por la orientación sexual de las víctimas que consigue la Comisión Española de Ayuda al Refugiado de la ciudad española de Valencia (CEAR Valencia).



La pareja compuesta por Niyiret R. y Sandra C. salió de Colombia el 5 de octubre de 2005, tras cinco meses de “ataques y amenazas” por parte del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia que llegó a disparar contra su casa, al menos, en una ocasión, relató una de ellas.



La portavoz de Lambda, Carmen G. Hernández, destacó que el colectivo “lleva otros casos en marcha”, como el de un chico argelino que actualmente está admitido a trámite tras un primer intento fallido.



En 1995, según esa portavoz, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) determinó que a lesbianas y gays se les podía aplicar el estatuto de refugiados de la Convención de Ginebra de 1951, “siempre y cuando hayan sido objeto de ataques” por pertenecer a ese “grupo social determinado”.



Hernández denunció que ser gay o lesbiana está penalizado en setenta países del mundo y en ocho de ellos está castigado con la pena de muerte, por lo que exigió a la Unión Europea (UE) que luche contra esta situación “intolerable en pleno siglo XXI” y le recomendó que “comience con los países de Europa del Este”.



El caso de esta pareja de colombianas ha “resultado más fácil de demostrar”, según la letrada de CEAR Valencia Carmen Miguel, porque las dos tenían “suficientes pruebas documentales” de su trabajo como activistas en un grupo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, LGBT.



La abogada reconoció que los documentos son la “prueba estrella” en un recurso de reconocimiento del estatuto de refugiado político, aunque aseguró que “en muchos casos” conseguir pruebas físicas que demuestren la persecución a la que han sido sometidas las víctimas “resulta muy difícil”.



“Las mujeres tienen una presencia menor en el ámbito público”, por lo que su orientación y su “posible castigo” quedan limitados al “ámbito privado”, donde las pruebas para demostrar la situación son escasas, señaló.



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