Asocian la esperanza de vida en EE.UU. a la raza y al lugar de residencia

Por ejemplo, las mujeres estadounidenses de origen asiático viven décadas más que los hombres negros de las urbes

Aunque los estadounidenses viven ahora mucho más tiempo que nunca antes, su longevidad podría depender del lugar de residencia o del grupo racial al que pertenezcan, de acuerdo con los investigadores.



La esperanza de vida en los Estados Unidos varía ampliamente de sitio a otro y entre las razas, según un equipo de la Universidad de Harvard en Boston. En 2001, por ejemplo, la esperanza de vida para la mujer estadounidense promedio de origen asiático era de 21 años más que para el hombre negro promedio que vivía en áreas de alto riesgo.



“Hay desigualdades muy marcadas en la mortalidad y la salud de la población estadounidense”, señaló el investigador principal Majid Ezzati, profesor asociado de salud internacional en la Facultad de salud pública de Harvard. “Estas diferencias pueden ser catalogadas y descritas mediante el uso de un pequeño número de indicadores sociodemográficos y geográficos”, apuntó.



Basándose en este tipo de datos, los investigadores dieron con “Ocho Mundos en EE.UU.”: categorías de la esperanza de vida en base a la raza, el ambiente local y otras características comunitarias de una persona.



El informe aparece en la edición de septiembre de la publicación de libre acceso PLoS Medicine.



Mediante los datos de la Oficina de censos de los EE.UU. y del National Center for Health Statistics, el equipo de Ezzati calculó los índices de mortalidad para el periodo de 1982 a 2001. Luego, combinaron estos datos en un número pequeño de grupos, sus Ocho Mundos en EE. UU., que abarcaban a millones o decenas de millones de personas.



Para cada grupo, el equipo de Ezzati calculaba su esperanza de vida, el riesgo de morir por enfermedades específicas a edades distintas, la proporción de personas sin seguro de salud, y el acceso a los servicios de atención médica. También crearon mapas de esperanzas de vida para los condados de EE.UU.



Los Ocho Mundos en EE.UU. de Ezzati son: asiáticos, blancos de bajos ingresos que habitan en zonas rurales del norte, estadounidenses de clase media, blancos de bajos ingresos que residen en Appalachia y en el valle del Mississippi, estadounidenses nativos del oeste, afroamericanos de clase media, afroamericanos de bajos ingresos que habitan en zonas rurales del sur, y negros que residen en áreas de alto riesgo.



El equipo encontró grandes diferencias en las esperanzas de vida de estos ochos grupos.

Por ejemplo, entre hombres y mujeres, la brecha en la esperanza de vida entre los grupos con mejor o peor economía era de 15.4 años para los hombres (asiáticos versus los negros de zonas urbanas de alto riesgo) y de 12.8 años para las mujeres (asiáticas versus los afroamericanas de bajos ingresos de las zonas rurales del sur). Estas diferencias eran tan marcadas como las encontradas entre Japón, el país con la mayor esperanza de vida del mundo, y muchos países en desarrollo de bajos ingresos, apuntó el equipo.



Ezzati anotó que la enfermedad cardiaca, la diabetes y las lesiones eran los principales responsables de estas diferencias. La mayoría de estos problemas se pueden prevenir con intervenciones específicas, agregó. Las brechas entre los que más tienen y los que menos fueron similares en 2001 y en 1987.



“Algo tiene que ocurrir con las desigualdades en la atención médica”, señaló Ezzati. “Dados los tipos de enfermedades que causan estas desigualdades, la prevención de la enfermedad debería tener un papel importante. En vez de pensar en el número de vidas que se podrían salvar al reducir la presión sanguínea y el colesterol, etc., deberíamos pensar en cuáles vidas estamos salvado”, dijo.



Un experto halla que los hallazgos son inquietantes.



“Da que pensar saber que podemos vivir en hasta ocho mundos distintos, y todos dentro de Estados Unidos”, señaló el Dr. David L. Katz, profesor asociado de salud pública y director del Centro de investigación preventiva en la facultad de medicina de la Universidad de Yale.



Estados Unidos es el líder mundial en avances biomédicos, atención de alta tecnología e inversión en atención médica, apuntó Katz, pero “somos también el líder mundial en desigualdades de salud.



Dentro de las fronteras de este país, las experiencias de salud de poblaciones diversas están realmente a mundos de distancia”.



De acuerdo con Katz, es necesario un esfuerzo concertado para centrar la atención en estas desigualdades, y poner en marcha esfuerzos focalizados para eliminarlas.



“Intervenciones ajustadas culturalmente que lleven mensajes de prevención de enfermedades y que promuevan la salud en los lugares que más lo necesiten deberían ser una prioridad nacional de salud pública”, aseguró. “Un sistema que distribuya la atención médica y la salud de manera tan desigual como el nuestro no puede ser considerado otra cosa mas que un fracaso”.

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