Avances en la investigación del cáncer

La investigación del cáncer ha empezado a cumplir la promesa.

Una de cada mil personas desarrollará el cáncer en su vida. La Organización Mundial de la Salud prevé que la cifra de muertes por cáncer se duplicará de los 6 millones al año a los 12 millones en el 2020. Y aunque la supervivencia de los enfermos de cáncer a los cinco años está por encima del 50%, aún queda mucho por hacer.



En Estados Unidos, el cáncer es la segunda causa de muerte (23%) y en España, por ejemplo, se diagnostican cada año 15.000 nuevos casos de cáncer de mama.



La comunidad científica avanza en el conocimiento de los procesos en las células y tejidos, en el desarrollo de nuevos fármacos y en la utilización efectiva contra el cáncer. "Estamos todavía al comienzo del proceso de la terapia individualizada, que aún tardará de 15 a 20 años en desarrollarse con fármacos de éxito", asegura Joan Massagué, jefe del Departamento de Biología Celular del Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, quien junto a los científicos Folkman, Volgestein, Weinberg, y Hunter, acaba de recibir el Premio Príncipe de Asturias de Investigación 2004.



Según explica Massagué, un fármaco tarda unos 15 años en llegar al mercado y exige una inversión de 800 millones de euros para pruebas que, en más del 90% de los casos, fracasan. Los nuevos fármacos contra el cáncer mejoran notablemente los disponibles actualmente y producirán menos efectos secundarios. Se trata de una nueva generación de fármacos que ataca directamente al eje del sistema o a los procesos fundamentales de las células cancerosas.



Desde 1982, el científico español investiga ciertas proteínas implicadas en la transformación celular que activa los tumores. Afirma que sólo se conoce un 10% de lo que hay que saber sobre el cáncer, pero eso nos aproxima al 90% restante. Massagué inició en Estados Unidos sus estudios trabajando sobre la insulina y después se centró en los factores que regulan la división celular. Se propuso aplicar la técnica que había desarrollado con la insulina para desenmascarar los receptores de otras hormonas. Eligió el TGF (Factor de Crecimiento Transformante) y gracias a su trabajo hoy sabemos que es una de las llaves maestras que detiene la multiplicación de las células. Cuando esa llave falla, las células se dividen sin control: es el cáncer. Las investigaciones del equipo de Massagué sobre el TGF han permitido ensayos con fármacos, aún en fase experimental, que intentan restaurar el funcionamiento de esta hormona para tratar algunos tipos de cáncer.



Después de 30 años de investigación empiezan a conocerse los procesos que llevan a las células cancerosas a ser capaces de replicarse ilimitadamente, invadiendo tejidos ajenos. Massagué define el cáncer como "una ruptura del comportamiento social de las células debido a mutaciones que dan al traste en cuestión de días o meses con centenares de miles de años de evolución". Billones de células de nuestro organismo están organizadas, se comunican y se regulan entre ellas para constituir tejidos y órganos. Se rigen por normas tanto para la división como para la eliminación celular. En el sistema de envío de señales entre las células es donde suelen darse los fallos que originan el cáncer. Son mutaciones que crean desajustes. Se investiga también sobre la metástasis (células muy agresivas que se desplazan a otros lugares), causante del 90% de las muertes. Con frecuencia, el tumor inicial no está en un órgano vital, como sucede en la mama o la próstata, y es la metástasis la que acaba causando la muerte.



"El sistema lucha contra ello. Pero algunas células acumulan armas y disfraces suficientes para invadir un tejido que no es el suyo", describe Massagué. Una nueva generación de tratamientos prevendrá mejor las metástasis o las eliminarán si se producen.



Las tecnologías del genoma humano permiten leer el estado genético de un tumor y con ello su probable evolución. Con ello, se podrá predecir el riesgo, la propensión hereditaria a desarrollar determinados tumores.



Hasta ahora se vienen aplicando terapias clásicas que son efectivas en determinados cánceres. Son sustancias que matan más a las células tumorales que a las normales y se ha aprovechado esta cualidad. La nueva quimioterapia trata de entender la biología, identificar los sistemas, los circuitos. Conocer cómo se rompen esos sistemas y encontrar la forma de eliminar ese circuito adulterado a la célula cancerígena. Sobre este conocimiento se han encontrado ya moléculas que van contra puntos concretos de actuación. Surgen nuevas esperanzas para luchar contra tan poderoso enemigo. La investigación del cáncer ha empezado a cumplir la promesa.



María José Atiénzar
mjatienzar@solidarios.org.es

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