Brandon Routh asume en “Superman Returns” un legado de acero

Routh tiene 26 años, la misma edad que tenía Reeve cuando hace unas tres décadas se puso la capa que hizo de él el Superman más recordado de la pantalla

Lo que llegó el miércoles de la semana pasada a las pantallas de EEUU no es un pájaro ni un avión, sino “Superman Returns”, el regreso del súper héroe más popular de la pantalla dispuesto a superar su maldición y la ausencia de Christopher Reeve.



“La única maldición sería no hacer de Superman y que luego me pasara algo”, no se cansa de repetir el reciente descubrimiento de Hollywood, Brandon Routh, el nuevo hombre de acero.



En su sonrisa algo nerviosa, Routh aún conserva la ilusión y la inocencia de un novato con zapatos nuevos, mejor dicho, las botas de una de las franquicias más famosas de la cultura popular.



Con él y bajo la dirección de Bryan Singer, el primer filme de Superman desde “Superman IV: The Quest for Peace”(1987) es un hecho.



Routh tiene 26 años, la misma edad que tenía Reeve cuando hace unas tres décadas se puso la capa que hizo de él el Superman más recordado de la pantalla o esas gafas cuatro tallas más grandes con las que se convertía en su alter-ego humano, Clark Kent.



Ahora, este nativo de Des Moines, Iowa, ha heredado el traje y las gafas para una nueva reencarnación de un héroe creado en el mundo del cómic y que a juzgar por su apariencia, Routh nació para interpretar.



“No me engaño. De no ser por mi parecido con Reeve, no me habrían contratado”, admite un actor cuya única experiencia son pequeños papeles televisivos.



El factor Reeve es importante en esta cinta, que en lugar de reinventar la figura de Superman o continuar sus aventuras, retoma el personaje que creó este actor.



“Superman Returns” arranca donde lo dejó en 1980 “Superman II”, filme que según los amantes de esta saga conserva aún la calidad que la franquicia perdió en sus otras dos entregas.



Actor y director reconocen que en el rodaje dominó el respeto a Reeve, víctima de un accidente de equitación que le tuvo paralizado durante una década hasta su muerte en 2004 y que contribuyó a la leyenda de la maldición de Superman.



De hecho, el compositor John Williams admitió a la prensa que esta vez no quiso encargarse de ponerle música a este héroe como había hecho antes, porque el filme le recordaba mucho a “Chris”.



Routh llegó a conocer a la viuda de Reeve, Dana (fallecida de cáncer en 2005), quien le dio sus bendiciones para el papel.



Y en los pases de prensa, “Superman Returns” se gana la mayor ovación cuando aparece la dedicatoria al matrimonio.



“Yo tampoco creo en ninguna maldición”, descarta el realizador, que prefiere ver su obra como un homenaje, su “carta de amor” a su realizador favorito y autor del primer “Superman”, Richard Donner.



“El fue quien me hizo identificarme con Superman cuando era un niño”, admite el realizador, hijo de padres adoptivos, un detalle que junto con sus ojos azules le hizo sentirse más cerca de el hombre de acero, hijo de Krypton pero adoptado por sus padres terrestres.



La única maldición que aún pesa sobre “Superman Returns” es la económica.



Con un presupuesto en los 200 millones de dólares, la cifra enseguida escalaría a los 250 millones de dólares de no ser por los incentivos fiscales que recibió por rodar en Australia.



A esa cifra hay que sumar los cerca de 50 millones de dólares que los estudios Warner invirtieron en las diferentes encarnaciones de Superman a lo largo de casi una década de intentos de devolverle la vida.



Y otros 100 millones de dólares han ido a una campaña publicitaria que ataca a todos los frentes: filme romántico y de acción, lleno de efectos especiales y corazón, y sobre todo, bajo la imponente sombra de Superman.



Por lo general, la crítica secunda esta cinta con grandes loas a su calidad, su corazón y, sobre todo, su respeto a un clásico.



Ahora es el público el que tendrá que dejar en la taquilla mundial más de 600 millones de dólares si quiere que la industria tenga el sentimiento de que la resurrección de Kal-El valió la pena.



Rocío Ayuso

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