Cerca de 2,4 millones de refugiados entraron a EE.UU. entre 1980 y 2006

Cerca de 2,4 millones de refugiados y asilados procedentes de al menos 115 países, entre los que destaca Cuba, entraron en Estados Unidos entre 1980 y 2006, según un estudio publicado hoy por el Instituto de Política Migratoria (MPI).


A pesar de que el número de admisión de refugiados anual descendió en más de un 75 por ciento en 2006 respecto a la cifra de 1980, algo más de 200.000, Estados Unidos sigue siendo el país que acoge a un mayor número de refugiados, el 60,5 por ciento del total explicó el informe.


Por detrás de Estados Unidos se encuentran Canadá y Australia, con el 15,1 y el 13,3 por ciento del total, respectivamente.


El estudio arrojó luz sobre los países que más refugiados remitieron a Estados Unidos y cuáles fueron los estados de ese país más receptivos.


Según una ley migratoria de 1980, un refugiado es un extranjero que solicita protección en Estados Unidos debido a un temor "bien fundado" de persecución por su raza, religión, nacionalidad, opinión política o participación en un determinado grupo social.


El 19 por ciento de los 53.813 refugiados registrados en Estados Unidos en el año fiscal 2005, los últimos datos disponibles, procedían de Somalia.


Laos, con el 15,8 por ciento, y Cuba, con el 11,8 por ciento del total, ocuparon la segunda y tercera posición, respectivamente, en la lista de países con mayor número de asilados en Estados Unidos.


Asimismo, el estudio reveló que California, según los datos obtenidos hasta el 30 de septiembre de 2006, fue el estado que acogió a un mayor número de estas personas, con el 12,6 por ciento, seguido de cerca por Minesota (11,1) y, más alejado, de Texas, con el 6,7 por ciento.


El documento, publicado con ocasión del Día Mundial del Refugiado, el próximo miércoles, afirma que los principales problemas que afrontan estas personas al llegar a EE.UU. son el aprendizaje del inglés, las dificultades a la hora de encontrar una vivienda y hacer frente a las barreras económicas y culturales.


"Los refugiados expresan frustración y miedo respecto a su escasa habilidad para dominar el inglés pero la mayoría es consciente de que aprender el idioma es necesario para comunicarse en sus trabajos", expresó el estudio, que criticó el sistema educativo estadounidense por no "responder adecuadamente a las aspiraciones" de estos individuos.


Los autores del informe, Kathleen Newland, Hiroyuki Tanaka y Laura Barker, propusieron una serie de programas integrados por refugiados plenamente establecidos en la sociedad para facilitar el asentamiento de los recién llegados.


"Para los asilados que acaban de llegar al país sería muy útil trabajar con gente que habla su idioma, entiende su cultura y han pasado por la misma experiencia que ellos", dijo en un comunicado Kathleen Newland.


El estudio, llamado "Tendiendo puentes: el papel de las comunidades étnicas en la integración de los refugiados", fue elaborado a partir de información proporcionada por el Departamento de Estado y la Alta Comisaría de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR).

Washington

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