Chávez anda con el rabo entre las piernas…


Acostumbrados como estamos a la verborrea incontenible del lenguaraz comandante de la revolución bolivariana, a sus bravuconadas, a las amenazas que vierte a diestra y siniestra creyéndose un pequeño reyezuelo de alcance mundial, me llama mucho la atención el rabo entre las piernas que ahora exhibe, (¿esconde?) ante las sanciones anunciadas por Estados Unidos a la estatal Petróleos de Venezuela —PDVSA— por su amancebamiento energético con Irán.

Las sanciones, que comprenden no poder firmar contratos con la administración estadounidense, ni recibir financiamiento de este país para sus operaciones de importación y exportación, afectan a la que es conocida como ‘la caja chica’ de Chávez y a otras seis compañías internacionales, que se estaban ‘pasando por la galleta’ el régimen de castigo impuesto por la comunidad internacional a Irán, por su ‘alocado’ programa nuclear.

Recuerdo que muchas veces el deslenguado de Barinas (tierra natal del mandatario venezolano) ha amenazado con “cortarle el chorro a los gringos” si se atrevían a meterse con su país y si bien la medida adoptada por la administración de Barack Obama no califica exactamente en esa ‘metedera’ chavista, si golpea directamente al centro neurálgico de la nación petrolera —el banco de bolsillo del ególatra Hugo—, por lo que ‘el imperio’ —como él lo califica— le ha dado la oportunidad de responder con la contundencia con la que nos tiene cansados de amenazar.

¡Jajaja!... eso me produce hilaridad. Ese perro ladra, ergo, no muerde. Hasta ahora apenas si ha puesto a sus marionetas a vociferar por él, señalando por mampuesto que iba a esperar hasta conocer el contenido completo de los correazos estadounidenses para dar una “respuesta proporcional”. ¡Pamplinas!

El ministro petrolero, Rafael Ramírez, aprovechó la coyuntura para gritar en un acto de repudio: “A la burguesía venezolana, a la oligarquía, le advertimos que están incurriendo en traición a la patria (...) que se están aliando con una potencia extranjera”... el mismo discursito de su maestro. De su Fidel Castro del alma.

Que se vayan con ese manto a misa...
Alfredo Mantilla
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