China pone su mirada en Latinoamérica

Aunque el temor de que un enfrentamiento con EEUU pueda intimidar a los países de América Latina, es mayor el temor a quedarse fuera de un mercado que en 20 años igualará al estadounidense

Los planes de inversión de China en Latinoamérica anuncian el comienzo de una nueva era comercial en el mundo. Mientras George W. Bush habló de su lucha contra el terrorismo en la última cumbre Asia-Pacífico, el presidente chino Hu Jintao anunció millonarias inversiones en Argentina, Brasil, Chile y Cuba. En Latinoamérica, la falta de empleo y de recursos preocupan más que el terrorismo.



Muchos países abren sus puertas a la iniciativa y al protagonismo de China porque así obtienen infraestructuras baratas. La aceleración industrial del dragón asiático da tranquilidad a los países de Latinoamérica porque saben que éste necesita de sus materias primas para sobrevivir. También inspira confianza la entrada del país asiático en la OMC hace tres años.



Latinoamérica contará con nuevas infraestructuras y tecnologías que provienen de Pekín. Si los países en los que China ha invertido precisaran reparaciones, necesitarían la asistencia y los productos del gigante asiático. Una vez que China ha entrado en el juego la relación comercial deja de tener marcha atrás.



¿Qué obtiene China de todo esto? Las materias primas que busca. Junto con EEUU, China es el mayor consumidor de petróleo en el mundo. El dragón atrae como un imán la chatarra de todas partes para alimentar su industria metalúrgica.



Por tradición EEUU obtenía los recursos energéticos de América Latina a cambio de sus excedentes de producción: coches, electrodomésticos y tecnologías. El resto iba a Europa que hasta hace un par de meses era el más importante socio comercial de Latinoamérica. El protagonismo que cobra el nuevo socio le quita a EEUU terreno en el sector energético, uno de sus pilares. Si EEUU ya había tenido problemas para obtener petróleo de Venezuela, le resultará aún más difícil hacerse con sus recursos energéticos con China presente. Venezuela podría convertirse en socio de China por las buenas relaciones entre Hugo Chávez y Fidel Castro.



Yuen Pau Woo, vicepresidente de la Fundación para Asia Pacífico de Canadá, dijo que China pretende colarse en el mercado estadounidense por medio del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el cual aún no se materializa.



“EE UU y Canadá están muy preocupados por este giro de la política exterior china hacia el patio trasero de ambos”, dijo Woo.



Aunque el temor de que un enfrentamiento con EEUU pueda intimidar a los países de América Latina, es mayor el temor a quedarse fuera de un mercado que en 20 años igualará al estadounidense. China tiene un crecimiento económico sostenido del 9% anual y se espera que su economía sea la segunda del mundo en 2013, detrás de EEUU y delante de la India.



El empresario brasileño Synésio Batista de Costa ve en el nuevo socio asiático una oportunidad para salir de la crisis. Argentina, Brasil y Chile acaban de reconocer a China como economía de mercado y así abrió las puertas del continente al dragón. El comercio con China podría dar a los países latinoamericanos el empujón que necesitan para igualar en exportaciones a otras regiones del mundo.



“Para Latinoamérica, vender en EE UU es casi imposible, las corporaciones son pocas e imponen los precios, Europa está superabastecida, África no tiene dinero y en Oriente Medio sólo hay guerras. Asia es la última parte del mundo donde se pueden hacer negocios”, dijo Batista da Costa a propósito de la gira del presidente Hu por Latinoamérica.



Los productos chinos se venden muchas veces por debajo de su coste, lo cual produce temor en muchos empresarios brasileños y argentinos. Temen que estos productos invadan los mercados y echen a la calle a miles de comerciantes y productores nacionales. Sin embargo, la opinión pública en Argentina, Brasil, Chile y Cuba recibió con optimismo la noticia de los nuevos convenios.



Es posible que China apoye la candidatura de Brasil como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Esto prueba que las relaciones entre América Latina y el gigante asiático tienen un vínculo que va más allá de lo comercial. Quizá esta nueva alianza dé a los países de América una esperanza y haga despertar a otros países que han menospreciado al continente.



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