Colombia acusa a Venezuela por “inaceptables irregularidades” en detenciones



Exigiendo al gobierno de Hugo Chávez aclarar de manera "exhaustiva" la detención de dos pescadores.

La petición está contenida en un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores que da cuenta de la situación padecida por dos colombianos el sábado, un padre y su hijo sordomudo, quien por ser minusválido no contestaba las preguntas y fue golpeado por uniformados del Ejército venezolano.

Adelis Pabón, el padre, de 36 años, y su hijo Naiker, de 16, fueron retenidos durante doce horas por miembros del Batallón Sucre del Ejército de Venezuela cuando navegaban por el río Arauca, en el lado de ese país.

Los colombianos "fueron despojados del motor de la embarcación sin que se conozca su paradero", agregó la nota oficial.

Una vez conocido el hecho, indica también el comunicado, el consulado de Colombia en la localidad de El Amparo, Venezuela, "indagó por el paradero de los ciudadanos ante las autoridades militares, judiciales y policiales venezolanas de la zona, que negaron saber en dónde se encontraban".

Sin embargo, anotó la cancillería colombiana, "una vez fueron liberados se constató que estaban retenidos en el Batallón Sucre de La Victoria, desde donde se negó su estancia impidiendo así la verificación consular, en abierta violación a la Convención de Viena de relaciones consulares".

El consulado de Colombia en El Amparo, anuncia el documento, "presentará la denuncia formal por estos hechos ante las autoridades venezolanas respectivas".

Asimismo, concluye, "el Ministerio de Relaciones Exteriores notifica a los organismos multilaterales regionales sobre estas inaceptables irregularidades y exige a las autoridades de Venezuela una aclaración exhaustiva".

La situación y la reacción colombiana son un eslabón más de una larga cadena de incidentes en el último año entre los dos países.

Roces diplomáticos e insultos verbales cada más beligerantes por parte del presidente venezolano, Hugo Chávez, asesinatos y detención de colombianos acusados de espionaje y la destrucción de puentes peatonales fronterizos por militares venezolanos, abonaron el deterioro de los vínculos bilaterales.

Las relaciones entre Bogotá y Caracas atraviesan, hace meses, una de las mayores crisis de la historia, que se agravaron por las acusaciones de espionaje por el que al menos una veintena de colombianos, ocho según el Gobierno venezolano, están detenidos desde marzo pasado.

Venezuela "congeló" en agosto del año pasado las relaciones diplomáticas y comerciales con Colombia como reacción a un acuerdo militar firmado entre Bogotá y Washington, que Caracas considera lesivo para su soberanía y para la seguridad regional.

El pasado 14 de abril el Gobierno colombiano expidió una "advertencia" a los colombianos que visiten territorio venezolano "como consecuencia de las situaciones recientes que han afectado a connacionales en ese país".

Ese día un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores advirtió "a los colombianos sobre los riesgos de viajar a Venezuela" y recomendó "tener particular cuidado a la hora de desplazarse hacia ese destino".

La cancillería explicó que veía "con preocupación" los homicidios de colombianos que "no han sido suficientemente aclarados" y recordó que en los casos de detenciones, "hay evidencias de ausencia de plenas garantías y del debido proceso" a la luz de las normas y estándares internacionales.

La advertencia colombiana fue considerada por el mandatario venezolano como "una canallada" y "una infamia" de Uribe.

El sábado el gobernante colombiano, Álvaro Uribe, insistió en pedir "respeto" a la vida de los nacionales en el exterior, sin citar a ningún país en particular.

Unos días atrás fue el vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, quien justificó la advertencia a los viajeros colombianos al vecino país y dijo que quedarse callados hubiera sido de "imbéciles" porque en Venezuela, subrayó, "no hay garantía legal" para los colombianos.

Colombia y Venezuela comparten una línea terrestre común, de más de 2.219 kilómetros de longitud y las continuas discrepancias, además, han causado estragos en la economía, como la pérdida de miles de empleos principalmente en la frontera.

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