Colombia ‘embochinchada’


Colombia anda ‘embochinchada’ por cuenta de paros, protestas y huelgas de todo tipo y origen que no pintan precisamente un buen ambiente en el país y mantienen a la población sobresaltada.

Las manifestaciones indígenas y campesinas, las protestas de gremios y sindicatos, las huelgas o cese de actividades y hasta el cierre de comercios e industrias en toda una ciudad, como sucedió la semana pasada en Barranquilla, están marcando una agenda de índole preocupante, aún para un pez de sangre fría como el presidente JotaEme.

Sin tener certeza de quién o quiénes están detrás de todo ese bochinche nacional, la calle murmura que una cuota va a la cuenta de la guerrilla, un par a la ‘mano pelúa’ de don Alvarito y sus amigos, otra a los ‘buenos oficios’ de los chavistas colombianos y una más a la cartera de ‘Gaitán’*, pero sea cuál sea el origen, lo cierto es que el país está ‘mamado’ de tanto pleque-pleque.

Cuando escribo, tacho y recompongo estas líneas, estalló la huelga de los mineros, a quienes JotaEme advirtió con voz fuerte que no iba a permitir que ‘le bloquearan’ las vías. Cuando despegó la parada minera, el presi se dedicaba a sembrar un guayacán amarillo en un área de reforestación del departamento de Risaralda, pero aun así sacó un tiempito para revelar que esa era una huelga espuria patrocinada por sectores de la minería criminal. Me dio hasta escalofrío. Yo tenía entendido que Carranza —Víctor Carranza— ya era historia.

Luego de eso, aprovechó su paso por Pereira, la capital risaraldense, para pedirle cacao a los cafeteros que amenazan con iniciar otra huelga y les dijo con sentimiento en la voz: “no se dejen manipular, no se dejen influir por intereses que son ajenos a los intereses cafeteros. Los intereses cafeteros siempre, siempre serán bien atendidos por mi gobierno y por mí”. JotaEme es experto en el tema, por eso don Alvarito cada vez que lo ve le dice “interés, ¿cuánto valés?”.

Eso habla claro que en el país no sólo hay paros y huelgas, sino que los hay de primera, de segunda y hasta de tercera, porque una cosa se le dice al minero o campesino y otra muy distinta a los ‘duros’ del gremio cafetero. ¡Qué vaina!, así es Santos.

* Alias con el que las Farc identifican a doña Piedad.
Alfredo Mantilla
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