“Con la reforma, ¿dónde quedan los derechos electorales de los inmigrantes?”: Jorge Muñoz


El martes 16 de abril se dio a conocer el proyecto de ley que, por lo menos como símbolo, representa la esperanza de los más de 11 millones de indocumentados que actualmente residen en EE.UU., pues reformaría las leyes migratorias del país y abriría un camino hacia la consecución de la ciudadanía estadounidense.

Como era de esperarse, la propuesta fue recibida positiva y negativamente por los diferentes actores de la escena política y comunitaria del país.

Los grupos pro-inmigrantes, han declarado que los requisitos y exigencias que el proyecto de ley describe para ser implementado, son excluyentes y difícilmente podrán ser alcanzados.

Entre estos puntos de vista, Jorge Muñoz, director nacional de Servicios Comunitarios de MIRA USA, expone un aspecto importante a tener en cuenta al momento de analizar la reforma migratoria.

Según Muñoz, el plan propuesto abre un gran interrogante frente al derecho que los ciudadanos tienen para tener incidencia en el rumbo de la nación, a través del voto.

Muñoz señala que de acuerdo con los puntos que contiene la propuesta, un indocumentado se podrá “ganar” la residencia permanente, luego de un plazo de diez años, además de pagar multas y otros requisitos. Sumado a ese plazo, están los años que se necesiten para volverse ciudadano.

Es decir que en total tardaría entre 13 y 15 años para que este nuevo grupo de inmigrantes puedan llegar a ser tomados como parte de la nación que durante ese tiempo habrán ayudado a construir.

“¿Es justo crear una segunda categoría de residentes?”, pregunta Muñoz, “Si algo nos enseñaron las pasadas elecciones presidenciales, es que el nuevo voto latino tiene trascendencia. El que alguien solo pueda dar su voto hasta dentro de 15 años para participar en determinar el futuro de la nación en la que reside, labora y contribuye tanto económica como culturalmente, atrasará cualquier renovación política que pueda darse en Estados Unidos”, anotó.

Para algunos, a primera vista la acotación de Muñoz no parecerá del todo relevante o hasta prioritaria. No obstante, cuando se considera el aporte e impacto que 11 millones de indocumentados tendrán en todas las esferas del país, no se puede evitar sentir que esos mismos 11 millones de “nuevos documentados” estarán siendo excluidos de participar en decidir quiénes representarán sus intereses frente al estado.

No que todos los 11 millones de indocumentados vayan a votar, diría alguien con algo de cinismo. Quizá se podría decir que en la comunidad inmigrante falta pedagogía electoral para que la participación sea significativa, se diría con la misma dosis de cinismo. Pero ¿es eso excusa suficiente para quitar de plano ese derecho a quienes indudablemente aportan en tan gran manera a este país?

Bueno, pero pues a la larga ¿qué es un voto?, ¿qué importancia tiene que un ciudadano pueda elegir a sus representantes? No nos equivoquemos, un voto es muy importante.

Si cree que un voto, o más específicamente, si cree que el voto inmigrante no es importante, pregúntele al partido Republicano y a Mitt Romney qué aprendieron con las pasadas elecciones. Le aseguro que le dirán lo contrario.

Es sensato decir que, dado el clima político actual, una amnistía total no va a ser aprobada; pero también el decir que si 11 millones de inmigrantes están aportando económica, financiera y culturalmente al país, ¿sus voces no merecen ser escuchadas?

Ciertamente miles de voces se oyeron el 10 de abril en Washington D.C., en lo que muchos catalogaron, la manifestación más abundante del 2013. Y no sólo en Washington, ese día se realizaron simultáneamente en 18 estados marchas con el mismo sentir: Ya es hora de aprobar una reforma migratoria integral, justa y humana.

Como participante activo en las manifestaciones, MIRA USA acompañó marchas en Washington y en diversas partes del país. Jorge Muñoz, el líder más visible de la organización, desde tempranas horas hizo parte del grupo de líderes sociales que habló con varios congresistas para concientizarlos sobre la necesidad de reformar el actual sistema migratorio de los EE.UU. y los impactos positivos que esto traería al país.

La propuesta del “Grupo de los 8” es sin duda un inicio, pero tal cual está, no es la solución. Es necesario que nuestros representantes reconozcan los derechos electorales de 11 millones de indocumentados que desde ya hacen parte vital de la sociedad estadounidense.

Para más información sobre MIRA USA, visite: www.mirausa.net

por Cristian Castañeda

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