Corvette GS de 2011: La imponencia de un fuera de serie

Resulta —sin duda alguna— un gran compromiso escribir sobre el Chevrolet Corvette, porque no se trata de un auto cualquiera, sino del que es considerado “el gran carro deportivo americano”. Uno que conjuga tantos detalles de excelencia y distinción, que siempre se corre el riesgo de ‘dejar en el teclado’ cualquier mención importante. Y si este Corvette es el Grand Sport de 2011, el reto aumenta.

Es uno de esos vehículos que producen gran excitación, algo así como un ‘hormigueo’ por todo el cuerpo al conducirlos, ya que uno se encuentra con unos estándares de desempeño que resultan sencillamente impresionantes: Tremendo arranque (va de 0 a 60 millas en apenas 4 segundos, ¡si!, leyó bien, cuatro), su respuesta al acelerar es legendaria y además su estructura baja y ancha ofrece un excelente agarre para frenar con fuerza y tomar las curvas a alta velocidad.

Los que están muy familiarizados con este ejemplar de leyenda sostienen que tratándose de alto desempeño, puede que sea el mejor trato del planeta por su dinero.

Teniendo eso como base se entiende que Chevrolet lanza el Grand Sport para competir con grandes marcas. GM dice que el modelo se enfrenta a vehículos legendarios como el Porsche 911 y el Cayman, BMW Z4 y el BMW Serie 6, así como también al hermoso y distinguido Aston Martin Vantage.

El corvette Grand Sport viene con un motor V8 de 6.2 litros LS3, que está acoplado con el sistema de transmisión manual de seis velocidades Tremec 6060 o bien con el sistema de transmisión automática de seis velocidades de GM, el cual incluye el desempeño manual con pedales acoplados en la parte posterior del volante multifunciones. Mi vehículo de prueba vino equipado con este último.

La potencia del motor que impulsa al GS llega a los 430 caballos de fuerza y 424 lb-ft de torque, pero con el sistema de escape dual que lo adrona, llega a 436 caballos de fuerza y 428 lb-ft de torque.

Podría decirse que el Corvette Grand Sport de 2011 es un auto ‘híbrido’ y no es porque posea un motor eléctrico, sino por combinar la potencia de un LS3, aunque con la suspensión y carrocería de un hermoso y agresivo Z06.

La base del vehículo está compuesta por un marco de acero hidroformado con aleación, el que ofrece una plataforma bien firme para todos los otros detalles que conforman al auto. El sistema de frenos es impecable e incluye seis pistones delanteros y pinzas traseras con discos ventilados. La suspensión es una combinación de muelles transversales de hojas compuestas y amortiguadores ajustables delanteros y traseros perforados. Cuenta también con un sistema de control de tracción y un sistema de manejo activo que permiten al conductor mantenerse ajeno a posibles problemas.

La utilización de piezas de fibra de carbón, no sólo ayuda a aligerar el peso del vehículo, sino también contribuyen al recambio fácil y rápido de las mismas en caso de haber algún defecto, problema o accidente que las afecte.

Este convertible es simplemente maravilloso. Baje la capota en un día agradable, ponga su CD favorito y podría tener lo que los psicólogos llaman una experiencia pico, un momento donde se deleita en el estar vivo. Es una sensación fantástica y en esos momentos el Corvette justifica de largo su precio. Los sonidos del retumbante V8, los adornos del color de la carrocería que rodean la cabina y la sensación de potencia bajo ella, representan el cielo automotriz.

La apariencia del modelo es uno de los factores cruciales y se evidencia en su clara evolución respecto del C6, resultando así un Corvette Grand Sport confiable y con detalles de deportividad clásicos, como los que se aprecian en el Z06. Tomas de aire laterales para enfriar los frenos, parte delantera aerodinámica con entrada de aire frontal más un alerón trasero marcan la pauta de lo que Chevrolet quiere con el modelo.

Al auto se accede sin llave, accionando la ‘palanca’ de apertura que se esconde en una ranura sin sobresalir del cuerpo del vehículo. El arranque es igualmente sin llaves, con sólo presionar un botón. No existe la clásica palanca para abrir les puertas desde adentro, sino un botón eléctrico.

El interior

Ya en su interior nos encontramos —lógico— con asientos deportivos y ajustables, utilización de cuero en dos tonos en todo el interior, incluida la consola y el volante, son algunos de los detalles que marcan la diferencia. Al encenderlo, se despliega frente a nuestros ojos un holograma con el logo Corvette y luego diferentes indicadores, incluida, claro, la velocidad.

Un radio FM/AM/XM con reproductor de CD y conector de entrada de audio es estándar. Un sistema de audio Bose o un cambiador de seis Cd’s en el tablero es opcional. Controles de audio montados en el volante vienen en todos los modelos.

Tecnológicamente hablando esta versión Corvette no le envidia nada a ningún otro, posee el sistema HUD (Heads Up Display) que informa de todos los datos necesarios sobre la pista, tiene lectura de fuerza “G” y una pantalla de LCD de seis pulgadas con datos de navegación, conexiones Bluetooth disponibles... y un largo etcétera.

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