Cuando los médicos son sus propios ‘conejillos de Indias’

A través de los años, los auto-experimentadores han hecho contribuciones importantes desarrollando medicinas y vacunas

NUEVA YORK -- Cuando los dos ganadores australianos del Premio Nobel en Medicina de este año sospecharon que las bacterias que estaban viendo en biopsias causaban inflamación estomacal y úlceras, los críticos insistieron en que las bacterias eran sólo oportunistas, no las culpables.



Así que uno de los dos, el doctor Barry J. Marshall, se dispuso a probar la teoría siguiendo un método tradicional de la investigación científica: Experimentó en sí mismo.



En 1984, Marshall tragó un potente coctel de bacterias Helicobacter pylori puras. Y pronto enfermó. Lo que es más, su aliento apestaba. Las biopsias demostraron que había desarrollado una inflamación estomacal que no estaba ahí antes. El tratamiento curó la infección y Marshall abandonó el experimento poco antes de sufrir una úlcera. Pero probó su argumento.



¿Cuántos otros doctores Marshall hay por ahí, científicos que se convierten en sus propios conejillos de Indias?



Nadie sabe porque nadie lleva registro del número de experimentos realizados en personas en este país o algún otro. Durante años, los médicos usaban las iniciales de sujetos, incluidas las suyas propias, al reportar sus estudios, pero dejaron de hacerlo debido a la preocupación de que estuvieran violando la confidencialidad. Por ello, aparte del reconocimiento directo de un investigador, no hay forma de saber cuán frecuentemente se lleva a cabo la auto-experimentación actualmente. Pero abunda la evidencia anecdótica de que continúa.



A través de los años, los auto-experimentadores han hecho contribuciones importantes desarrollando medicinas y vacunas, probando teorías fisiológicas y determinando el papel de las vitaminas y las causas de algunas enfermedades.



Sólo rara vez han muerto en el proceso.



Los investigadores citan varias razones éticas y prácticas para experimentar en ellos mismos. Muchos científicos dicen que están aplicando la regla dorada bíblica de la medicina: hacerlo en uno mismo antes de hacerlo en otros. Las razones prácticas incluyen conocimiento de los riesgos, confiabilidad y conveniencia.



La auto-experimentación puede remontarse a por lo menos el siglo XVI, cuando Santorio Santorio de Padua, Italia, se pesó diariamente en una báscula portátil durante 30 años. Midiendo el peso de sus alimentos y bebidas y sus descargas corporales y registrando cómo respondía su cuerpo a varias condiciones fisiológicas y patológicas, Santorio hizo un descubrimiento crucial. Identificó una brecha entre el peso de lo que comía y lo que desechaba, descubriendo que el cuerpo continuamente pierde cantidades grandes pero invisibles de fluidos. Los médicos calculan esa pérdida, conocida como transpiración invisible, en la atención cotidiana de los pacientes.



En 1929, el doctor Werner Forssman rompió un tabú contra tocar el corazón humano palpitante. Como interno en Alemania, insertó un delgado tubo en una vena en su codo y lo deslizó hasta su corazón. Otros investigadores siguieron adelante para desarrollar ese técnica de cateterización cardíaca y abrieron la era moderna de la cardiología. Forssman compartió un Premio Nobel en 1956 por las nueve veces que se cateterizó él mismo. En un conjunto de experimentos, Forssman recibió una inyección de químicos radioopacos mientras trataba de tomar rayos X a su corazón, una técnica ahora común conocida como angiografía cardíaca.



Otro alemán, el doctor Gerhard Domagk, ganó el Premio Nobel en 1939 por descubrir las medicinas sulfas. En investigación posterior, Domagk buscó una sustancia que matara las células cancerosas sin dañar a las normales. Esterilizó fragmentos de cánceres humanos y, después de pruebas en animales, los inyectó en sí mismo para saber si podían ser usadas como vacuna contra el cáncer.



La anestesia moderna evolucionó de juegos que atraían a grandes audiencias. En uno de esos espectáculos en 1844, un dentista de Connecticut, Horace Wells, observó a un voluntario inhalar óxido nitroso, hacerse un corte en una pierna y no sentir ningún dolor hasta que los efectos pasaron. Al día siguiente, Wells pidió a otro dentista que le administrara el “gas hilarante” y le extrajera un diente. Cuando el efecto del gas pasó, Wells exclamó: “Es el mayor descubrimiento jamás hecho. No sentí ni el piquete de un alfiler”. Empezó a usarlo en sus pacientes. Le siguieron el éter, el cloroformo y otros anestésicos, en parte por auto-experimentación adicional.



Un mito médico es que el doctor Walter Reed experimentó en sí mismo en Cuba al descubrir que los mosquitos transmiten la fiebre amarilla. Pero después de rogar ser conejillo de Indias para la teoría del mosquito, Reed regresó a Estados Unidos, mientras que dos de los otros tres miembros de su equipo experimentaron en ellos mismos. Uno murió. Otro apenas sobrevivió. Después de que los compañeros de Reed hicieron el descubrimiento crucial, él regresó a Cuba pero nunca tomó su turno con un mosquito portador de la fiebre amarilla.



LAWRENCE K. ALTMAN
The New York Times News

Acerca del Autor

Edición Impresa

Clima

Miami Fl
October 17, 2017, 5:39 am
Partly cloudy
N
Partly cloudy
25°C
0 m/s
real feel: 31°C
current pressure: 1010 mb
humidity: 93%
wind speed: 0 m/s N
wind gusts: 0 m/s
UV-Index: 0
sunrise: 7:21 am
sunset: 6:51 pm
Forecast October 17, 2017
day
Partly sunny with thundershowers
NE
Partly sunny with thundershowers
31°C
wind speed: 2 m/s NE
wind gusts: 4 m/s
max. UV-Index: 4
night
Showers
N
Showers
24°C
wind speed: 1 m/s N
wind gusts: 3 m/s
max. UV-Index: 4
 

Como un gran tesoro...

LA OTRA CARA DE LA GUERRA

HORA DE REYES