Cuchillo para su propia garganta…


La contundente marea roja republicana que arrasó el martes con el jugoso pastel político de Estados Unidos alborotó el ambiente y tiene a buena parte del país pensando lo que será la contienda presidencial de 2016. Y no es para menos. Desde la Segunda Guerra Mundial no se veía un dominio tan aplastante del partido del elefante en el Congreso de este país. Tampoco en lo que tiene que ver con gobernadores. La ‘muenda’ fue tan grande que podría decirse que ganaron por goleada y pienso que ni en los cálculos más optimistas de sus dirigentes se asomaba una victoria tan clara y definitiva, que sirve además para ponerle banderillas a ‘la era Obama’, si me permiten el giro taurino.

La pregunta en todos los mentideros políticos es si los republicanos serán capaces de convertir ese triunfo, ese poder que ahora detentan, en una alfombra para regresar triunfantes al primer puesto de la nación. Y es ahí donde surge la duda. ¿Por qué? Yo podría enumerar varias razones, pero la fundamental es que el poder tiene un ingrediente particular que sirve para emborrachar a los vencedores y los lleva a cometer excesos que luego se convierten en lo que la calle llama ‘cuchillo para su propia garganta’.

Con el dominio total del Congreso en sus manos, los republicanos no van a medir la fuerza de su pegada y de ahora en más los vamos a ver obstruyendo—superlativamente más de lo que ya hacen— cualquier propuesta que el gobierno de Barack Obama presente para la consideración del legislativo y esos mandarriazos son los que les van a dañar el caminado.

Seguramente vamos a ver en los próximos meses al ejecutivo presentando propuestas ansiadas por millones de ciudadanos y a los conservadores bloqueándolas, convencidos que por esa vía minan las posibilidades demócratas de cara a la elección presidencial y sin detenerse a reflexionar sobre las consecuencias para ellos mismos.

Para nadie es un secreto que uno de los aspectos que redujo la votación a favor del partido del jumento fue la poca participación de los hispanos, ya que nos hemos sentido engañados por Obama en el tema migratorio, además de golpeados por los republicanos, así que para 2016 el que haga más méritos será el ganador del mega million presidencial. ¡Y créanme que nosotros contamos! Ya lo verán...

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