Dar la vida y poderlo contar

90% de las muertes durante un parto en los países más pobres podrían evitarse aplicando las estrategias difundidas por los organismos internacionales

Una de cada 16 mujeres morirá de parto en los países empobrecidos. Mientras la proporción es de una por cada 2.800 mujeres en los países ricos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en las regiones menos favorecidas del planeta, cada minuto muere una mujer durante el parto.



Es cierto que ha aumentado la tasa de partos atendidos en el Norte de África y parte de Asia, pero cada año siguen muriendo más de 500.000 mujeres por una insuficiente atención a la salud materna. Como "una epidemia invisible", lo define Joy Phumaphi, subdirectora del Programa de Salud Comunitaria y Familia de la OMS.



Lo más terrible es que alrededor del 90% de esas muertes podrían evitarse aplicando las estrategias difundidas por los organismos internacionales. La situación está relacionada con la dificultad que tienen las mujeres para lograr ejercer derechos tan fundamentales como la educación y la salud, el derecho al trabajo y al reconocimiento social en igualdad de oportunidades.



La falta de atención médica en la infancia y la adolescencia, la incapacidad para decidir el número de hijos que desean, los abortos provocados de forma insegura, la falta de atención prenatal y durante el parto desembocan en las “causas médicas” que solemos manejar como responsables de la morbilidad materna: hemorragias, infecciones, abortos de riesgo, hipertensión, entre otras. Son situaciones difíciles de prever.



En todo el mundo en desarrollo, tan sólo un 65% de las mujeres que van a ser madres reciben alguna atención médica durante el embarazo. No llega con mejorar la nutrición de la mujer, identificar de forma temprana los embarazos de alto riesgo y capacitar a las parteras tradicionales. Resulta muy difícil salvar vidas cuando los sistemas sanitarios y de emergencia no existen o son muy deficientes.



Diez años después de la Cumbre de El Cairo, las necesidades de las mujeres siguen sin tener una alta prioridad para los gobiernos y para las comunidades. La pobreza, los conflictos y los desastres naturales empeoran la salud reproductiva y agregan nuevos problemas en cuanto a asegurar la maternidad sin riesgo.



El Objetivo 5 de Desarrollo del Milenio se propone mejorar la salud reproductiva, reduciendo un 75% en el índice de mortalidad materna entre los años 1990 y 2015. Es un imperativo moral y de derechos humanos, y constituye una de las prioridades de importancia crucial para el desarrollo.



Algunos países como China, Egipto, Honduras, México, Jamaica, o Túnez, están logrando reducir la mortalidad de las madres y en muchas regiones del mundo se prevén adelantos en la próxima década para combatirla; pero habrá que destinar recursos adecuados para campañas y acciones que favorezcan una protección de la salud materna. Lograrlo no será fácil porque en muchos lugares los servicios disponibles para una maternidad sin riesgo no pueden responder a las necesidades o no son accesibles a las mujeres debido a la distancia, el costo y otros factores socioeconómicos.



Todo está relacionado, la educación es vital. Cuando una mujer puede ir a la escuela, acceder a una formación adecuada y a un puesto de trabajo digno, está preparada para decidir responsablemente su maternidad. Eso cambiará el horizonte en las previsiones de crecimiento de la población y en la esperanza de vida de los pueblos.



María José Atiénzar
ccs@solidarios.org.es

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