‘Dariya’, de jerga popular, a los libros marroquíes

El renovado debate entre los partidarios del uso del árabe clásico y los defensores del "dariya" (el dialecto marroquí) ha dividido a la elite intelectual de este país, que ve cómo, cada vez más, la lengua de la calle conquista nuevos territorios, como los libros, la radio o los periódicos.

En el fondo del asunto subyace una vieja discusión entre dos formas de entender el lenguaje y la identidad.

Los panarabistas, apoyados por los islamistas, defienden el clásico, por ser el idioma del Corán y símbolo de pertenencia al mundo árabe, mientras que los laicos, junto a una elite "amazigh" (bereber), reivindican el "dariya" y el concepto de "la singularidad marroquí".

Los defensores del "dariya" argumentan por una parte las recomendaciones de UNICEF, que llama a respetar el derecho de los niños a educarse en la lengua materna, y por otra la vitalidad del árabe dialectal contra "el estancamiento del clásico".

El debate conoce estas semanas una especial agitación en la prensa marroquí, donde se difunden opiniones y columnas tanto de partidarios del "dariya" como del árabe clásico.

Como prueba, está previsto que este mes se publique la primera traducción al "dariya" de "Las elegías de Duino", obra del poeta alemán Rainer M. Rilke traducida por el escritor Mourad Alami.

Alami, que también es uno de los defensores del coloquial marroquí, aseguró a Efe que "el árabe clásico es uno de los pocos idiomas en el mundo cuya gramática no cambió en casi 1.500 años, mientras que el dariya es una lengua viva que evoluciona continuamente para adaptarse a la realidad".

"Todos los idiomas dominantes fueron antes dialectos", agregó Alami, que ha traducido varias publicaciones de la literatura alemana al "dariya", entre ellas una obra de teatro del escritor Gotthold Lessing.

En Marruecos, aunque la Constitución afirma que el árabe clásico es el único idioma oficial del Estado, los marroquíes se comunican en árabe dialectal y "tamazight" (bereber), mientras que el árabe clásico se utiliza para la educación, la comunicación y la práctica religiosa musulmana.

Mohamed Hafid, lingüista y uno de los partidarios del árabe clásico, responde a quienes defienden la necesidad del "dariya" para acercar el conocimiento a los marroquíes que "el problema no consiste en la lengua sino en el analfabetismo", y destacó que "un analfabeto no puede leer el dariya si está escrito".

En el ámbito de la educación, Hafid aseguró a Efe que está a favor de poner el "dariya" como "lengua auxiliar" en los primeros años de la escolarización, para facilitar el aprendizaje.

No obstante, insistió en que "a pesar de todo, el dariya no puede ser la lengua del aprendizaje porque le falta la estandarización y no puede ser instrumento de la investigación científica ni de comunicación con el entorno internacional".

Varios escritores marroquíes comenzaron hace años a escribir en "dariya" y, en ausencia de estandarización de este idioma, las obras se publican en caracteres latinos o árabes.

Desde finales de 2006, con la liberalización del sector audiovisual en el país alauí, varias emisoras privadas han empezado a emitir su programación en el idioma coloquial lo que permitió a muchas clases sociales reconciliarse con este medio de comunicación.

En los últimos años, diarios y revistas van llenando su vocabulario con palabras del "dariya", entre ellos el semanal arabófono Nichane, cuyo director, Ahmed Benchemsi, llamó en una conferencia organizada en junio pasado a traducir el himno nacional de Marruecos al "dariya" para que sea mejor entendido por los marroquíes.

Alami señaló que a través de la adopción del "dariya" los marroquíes "puedan expresarse y crear mediante su propia lengua materna sin necesidad de aprender un idioma ajeno".

Para resumir su postura, el lingüista Hafid aseguró que en el país tienen "varios idiomas, y la tarea es la buena gestión de esta diversidad con pragmatismo, por el interés de la sociedad marroquí".

El debate sigue creciendo en Marruecos como una bola de nieve, mientras que, hasta el momento, ninguna señal oficial aparece para favorecer alguna de las dos posturas.
por Mohamed Siali

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