De encuestas, ingenuidades y una mano ‘pelúa’


Esta mañana (escribo esto el miércoles a las 7PM), cuando venía a la oficina, escuché en Caracol Radio los resultados de una encuesta de Datexco en la que nuevamente aparecía el presidente JotaEme golpeado, pero esta vez no en referencia a sus niveles de rechazo y aceptación como en una reciente —aunque tiene que ver con eso—, sino en la intención de ser votado para repetir en el trono. A pesar que todavía aparece punteando en ese survey, siente ya alientos en la nuca. Cosa más fea.

La gran favorecida en la referida muestra fue la candidata del Polo, doña Clara López Obregón, al figurar a 5.8 puntos del presi cuando el listado de candidatos incluía también a Francisco ‘Pachito’ Santos y a don Antonio Navarro; llegando a empatarle a 22% cuando la listita del cuestionario dejaba por fuera al primer primo e incluía en su lugar a Enrique Peñalosa, el rey sin corona que ya no sabe a qué postularse.

Los del Polo soltaron las campanas al viento con esos números y desde bien temprano enviaron comunicado de prensa reivindicando los resultados favorables que igualan a su abanderada con el declinante JotaEme. ¡Valiente gracia!, ¿por qué no se enfrentan con este pechito?, estuvo a punto de trinar a través de Twitter don Alvarito y cuentan que alias ‘Pachito’ rompió sus lentes de la pura piedra. Él es así. Venático y pataletero.

Yo no creo en esa encuesta. Me parece una muestra manipulada, dirigida, infiltrada o como se le quiera llamar. Y todo eso desde las filas presidenciales. No quiero decir con esta reflexión que volvieron las ‘chuzadas’ desde la Casa de Nari, ¡no señor!, pero desde que escuché sobre el tema y luego que recibí el correo jubiloso de los polistas, se me metió en la cabeza que detrás de esa vaina están metidas las manos de J.J. Rendón, el asesor político que le habla al oído al jefe de estado y todo un maestro en jugar a la desinformación para pescar en el río revuelto de la política electoral. Lo ha hecho antes.

¿Qué ganaría JotaEme con una mano de póker cargada con esas cifras? Entre otras cosas, generar confusión. Poner a unos a levantar castillos, mientras otros miran con recelo, establecen distancias, confían, desconfían y hasta meditan en la conveniencia o no de embarcarse en la aventura presidencial. Con J.J. nunca se sabe. Él tiene mangas.
Alfredo Mantilla
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