¿Dónde estar desempleado en una compleja Europa?

Los generosos beneficios de Europa a menudo son culpados de ayudar a perpetuar su alto desempleo

FRANCFORT, Alemania -- Los europeos son famosos por tratar de aliviar el dolor del desempleo, con generosos y duraderos beneficios para los desocupados. Incluso cuando líderes políticos y empresariales han advertido que sus sociedades ya no pueden permitirse tal generosidad, el público europeo se ha aferrado a estas redes de seguridad.



Pero incluso dentro de Europa Occidental, algunos países son más complacientes con quienes carecen de empleo que otros. Por ello es tentador preguntar: ¿Dónde es más fácil estar desempleado?



La respuesta, de manera predecible, puede depender de la situación de un individuo: si es joven o viejo, soltero o casado, sin hijos o con una familia, recientemente desempleado o crónicamente desocupado. Pero la actitud también desempeña un papel: ¿La persona está ansiosa por encontrar otro empleo o busca una vida de ocio? ¿Y el país está tratando en serio de lograr que el empleado regrese al trabajo?



En Dinamarca, dijo David B. Grubb, economista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, una persona desempleada típica podría recibir 80 por ciento de su ingreso pasado durante cuatro años. “Pero después del primer año”, dijo, “uno tiene que pasar mucho de su tiempo en empleos temporales o programas de adiestramiento”.



Los generosos beneficios de Europa a menudo son culpados de ayudar a perpetuar su alto desempleo, aunque debería señalarse que Dinamarca, con quizá el sistema más bondadoso de todos, tiene una tasa de desempleo de 4.8 por ciento, aproximadamente equivalente a la de Estados Unidos. Además del énfasis en buscar empleo, Dinamarca tiene reglas de protección del empleo relativamente débiles, lo cual hace más fácil que las compañías despidan trabajadores en primer lugar, abriendo el mercado laboral.



Grubb, quien ha comparado los beneficios de desempleo en 26 países, ofrece una regla general: los países más generosos son también los que tienen más probabilidad de ejercer más presión sobre los receptores para encontrar nuevos empleos.



Alemania históricamente ha complacido a quienes tienen y a quienes no tienen trabajo. Gracias a su movimiento laboral aún poderoso, las leyes de protección del empleo aquí están entre las más estrictas en Europa. En cuanto a la atención del desempleado, la generosidad fue resumida por el famoso caso de 2003 de “Florida Rolf”, una ex banquera a la que se encontró viviendo en Miami en un departamento cercano a la playa por el que pagaba con 2,200 dólares al mes en cheques de la beneficencia alemana.



En Alemania, la gente que pierde sus empleos recibe 60 por ciento de sus salarios de 12 a 36 meses. Luego de eso, previamente pudieron conseguir asistencia a largo plazo y otros beneficios que pudieran totalizar 53 por ciento de sus salarios.



Pero el Canciller Gerhard Schroeder recortó los pagos a largo plazo, y a partir de febrero próximo, los alemanes que no tengan trabajo durante más de un año tendrán derecho a beneficios similares a la beneficencia ordinaria, alrededor de 414 dólares mensuales, más dinero para renta y servicios públicos.



Ese recorte, sin embargo, probablemente ha hecho que se frene cualquier otro cambio en el sistema. En la elección nacional del mes pasado, los votantes castigaron a Schroeder negándose a darle un mandato renovado. Pero al mismo tiempo el electorado negó una mayoría a la rival conservadora, Angela Merkel, quien había defendido una medicina de libre mercado aún más fuerte. El probable resultado es un gobierno por medio de una alianza de los dos partidos principales, cada uno de los cuales considera imperativo no meterse con los beneficios de desempleo.



Los votantes reaccionaron negativamente porque la parsimonia del gobierno coincidió con una ola de recortes de empleos que han ayudado a elevar la tasa de desocupación a 9.6 por ciento.



Funcionarios alemanes dijeron que el cambio en los beneficios a largo plazo pretendía desalentar a las personas fuertes y sanas de optar permanentemente por estar fuera de la fuerza laboral. Pero otros beneficios también están disponibles, y es poco claro si algunas personas aún podrían recibir mejores pagas por no trabajar en vez de encontrar un nuevo empleo.



“Este es un interrogante difícil que nos ocupa también”, dijo Eugen Spitznagel, investigador del estatal Instituto de Investigación del Empleo en Nuremberg. “Es una hipótesis que es factible, pero difícil de probar. No tenemos los datos empíricos todavía para responder directamente”.



Entre otros países europeos, Holanda, Noruega y Portugal son considerados como particularmente generosos con los desempleados, mientras que Gran Bretaña y Grecia son incluidos entre los más tacaños.



Francia pudiera ser la alternativa más cómoda de todas, sin embargo. Francia no sólo ofrece una compensación generosa, sino que aún tiene que organizar una red eficiente de centros de adiestramiento laboral y colocaciones. Por ello en términos prácticos, lo más que tiene que hacer una persona sin trabajo para mantener los beneficios, dijo Grubb, es llamar cada seis meses para confirmar que no ha encontrado un nuevo empleo.



El gobierno francés está tratando de cambiar este enfoque de no interferencia; en parte añadiendo otro beneficio. El Primer Ministro Dominique de Villepin ha propuesto dar al desempleado un bono de 1,000 euros, o unos 1,200 dólares, por aceptar un empleo, aun cuando el gobierno sopesa una regla de tres intentos, según la cual las personas desocupadas perderían su compensación de desempleo si rechazaran tres ofertas de trabajo.



El gobierno francés también está tratando de hacer más fácil que compañías pequeñas despidan trabajadores. Pero esa propuesta provocó que miles de huelguistas tomaran las calles la semana pasada en París y otras ciudades. La señora Merkel planteó una idea similar en Alemania, y le hizo poco bien en las urnas. Sin embargo, algunos expertos europeos dicen que los líders franceses y alemanes por lo menos están analizando el núcleo del problema del desempleo: que no es probable que las compañías contraten más libremente a menos que puedan despedir más libremente.



Como lo expresó Katinka Barysch, economista en jefe del Centro para la Reforma Europea en Londres: “El mejor lugar para perder un empleo es en un país donde sea más fácil encontrar un nuevo empleo”.



MAKR LANDLER
The New York Times News

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