Ecologistas pierden dura batalla judicial contra empresa minera en Indonesia

La Corte que juzgó el caso, dijo que las pruebas presentadas por la acusación era “débiles”

Los defensores de la naturaleza perdieron la batalla en Indonesia contra el gigante minero estadounidense Newmont, que fue absuelto de contaminación medioambiental en un juicio que puso frente a frente a los intereses económicos y ecológicos del país.


La sentencia supuso un duro golpe para los movimientos ecologistas en Indonesia y fue recibida entre lágrimas de cientos de afectados que se congregaron a las afueras de la corte para pedir justicia.


La filial indonesa de la Newmont Mining Corporation, la mayor empresa de minería del mundo, y su director, Richard Ness, fueron exculpados ayer por falta de pruebas de la acusación de contaminar con toxinas procedentes de su mina de oro la bahía de Buyat (en el norte de Célebes) y de provocar enfermedades a la población de la zona.


La Corte de Manado, que juzgó el caso, argumentó que las pruebas presentadas por la acusación era “débiles”.


Pese a este primer fracaso, la guerra medioambiental no está perdida, ya que la Fiscalía ha anunciado que apelará la decisión del tribunal en las próximas dos semanas.


Mientras que el fiscal se comprometía a apelar el veredicto, el director general de Recursos Mineros de Indonesia, Simon Sembiring, se felicitaba por la sentencia y aseguraba que ésta supone un avance positivo para el clima de inversión en el sector minero del país.


También el director de la Asociación Minera de Indonesia, Priyo Pribadi, señalaba que la sentencia “es positiva. Es muy importante que los inversores tengan confianza en el sistema legal de Indonesia”.


En el mismo sentido se pronunció la embajada de Estados Unidos en Yakarta, que dijo en un comunicado estar “satisfecha” con la sentencia y aseguró que ésta “sin ninguna duda tendrá un efecto beneficioso en la confianza de los inversores de Indonesia y el extranjero”.


Estados Unidos había advertido previamente que la condena de Newmont Minahasa Raya y su presidente afectaría a las relaciones comerciales de los dos países.


Las organizaciones de defensa del medioambiente no han tardado en criticar la decisión y han pedido que se lleve el caso frente al Tribunal Supremo y se investiguen los defectos cometidos por la corte de Manado.


“Nos esperábamos este veredicto, no ha sido ninguna sorpresa”, dijo hoy a Efe Chalid Muhammad, director de la ONG “WALHI, Amigos de la Tierra”, la mayor organización defensora de la naturaleza en Indonesia.


“Pese a las pruebas existentes el tribunal ha absuelto a Newmont Minahasa Raya y a Richard Ness basándose en técnicas y procedimientos legales cuestionables”, dijo Muhammad.


El experto en leyes medioambientales indonesio Mas Achmad Santosa, fue más allá y declaró que “el tribunal ha actuado de forma imparcial y no ha tenido en cuenta los testimonios y explicaciones técnicas de testigos y expertos presentados por la acusación”.


“La motivación de la sentencia está basada únicamente en los testimonios presentados por los testigos de Newmont”, añadió.


Según el tribunal, las investigaciones llevadas a cabo por varios equipos, entre ellos la Policía y agencias especializadas, no han podido demostrar que los residuos de la mina de oro que Newmont arrojó al mar durante los seis años en los que la compañía operó en la zona excediesen lo permitido por la legislación indonesa.


La Fiscalía indonesa denunció a Newmont y Ness hace más de dos años y pidió una compensación de 133 millones de dólares (113,5 millones de euros) por haber supuestamente violado las leyes medioambientales y contaminado la región con arsénico y mercurio, que habrían provocado enfermedades cutáneas y respiratorias a los habitantes de la zona.


Ness, que se enfrentaba en este juicio a penas de hasta diez años de cárcel, declaró entre lágrimas estar “feliz, después de dos años y medios de ser juzgado por acusaciones que no tiene justificación legal”.


Según él, el veredicto es “una victoria para todos los que creen en la Justicia”.


La sentencia, sin embargo, fue un jarro de agua fría para las más de setecientas personas que se manifestaban ayer frente a la Corte de Manado, protegida con una fuerte presencia policial, y exigían a gritos y con pancartas que se condenase a Newmont y que se endurezcan las leyes medioambientales del país.


Entre los manifestantes se encontraban varios afectados de la zona, como Janiah Ompi, quien asegura que la contaminación provocó el tumor y problemas de visión que sufre y declaró al diario The Point que la sentencia “demuestra que la justicia es difícil de conseguir para la gente pequeña como nosotros en nuestro propio país”.

Ana Cárdenes

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