Educación: El tema principal del siglo 21 en derechos civiles

Durante muchas décadas, el sistema de educación pública les había fallado a millones de nuestros estudiantes

La educación es el camino del desarrollo personal, la seguridad económica y la futura oportunidad. Es la salida para la pobreza y la vivienda pública subsidiada. La educación es el camino de la libertad misma.



De ahí que cada uno de nosotros desee una buena educación para nuestros hijos. Así, es motivo de preocupación cuando nuestros hijos tienen dificultades en la escuela, sobre todo cuando se quedan atrás.



Existen los medios necesarios para garantizar que todos los niños reciban una buena educación, ahora mismo. Los instrumentos están contemplados en la Ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás (No Child Left Behind Act), la cual fue propuesta por el Presidente Bush y aprobada por el Congreso en 2001.



Necesitábamos esta ley. Durante muchas décadas, nuestro sistema de educación pública les había fallado a millones de nuestros estudiantes. A pesar de las grandes sumas de dinero, los buenos maestros, los discursos optimistas y las mejores intenciones, el resultado no fue igual para todos.


Muchos -la mayoría- de los estudiantes norteamericanos recibían una educación de talla mundial; pero varios millones de ellos casi no recibían ninguna educación en absoluto. Eran pasados indistintamente al siguiente grado con un nivel en lectura y cálculos matemáticos varios años a la zaga de sus compañeros.



A estos estudiantes los conocíamos. En muchos casos éramos usted y yo, o nuestros hijos o hijas, o los jóvenes que vivían en las viviendas públicas o en la misma cuadra que nosotros. Ellos pertenecían a categorías familiares: africano americanos, hispanos, bajo ingreso económico, no angloparlantes, o con necesidades especiales.



Para ellos, la educación consistía en ser ignorados, desatendidos y pasados por alto. Todo tenía un patrón terriblemente familiar, una nueva segregación entre escuelas, y dentro de las propias escuelas, también.



El Presidente Bush y el Congreso actuaron para abordar esta disparidad, elaborando la Ley ‘Que ningún niño se quede atrás’. La ley obliga a los estados a establecer criterios de rendimiento, administrar exámenes a los estudiantes para determinar si realmente están aprendiendo, introducir un maestro de calidad en cada salón de clase, dar a los padres más información sobre el desempeño de los estudiantes y la escuela, y dotar a los padres de mayor número de opciones tales como la posibilidad de trasladar a su hijo a una escuela de rendimiento mejor o la ayuda adicional gratuita en la tarea escolar.



Las organizaciones con base en la fe pueden participar también. Pueden prestar servicios de tutores, de actividades extracolegiales, y otra ayuda. Y para garantizar que se incluyan todos los estudiantes en los servicios educativos, el Departamento de Educación estableció en cada distrito escolar un coordinador para los niños y jóvenes sin casa ni hogar.


La ley está dando resultado. Cuando se les da a los estudiantes la plena oportunidad de aprender, se comienza a cerrar la brecha en el rendimiento.



En la década de 1990, se habían estancado o caído los puntajes en los exámenes de lectura. Pero en estos 3 últimos años, han subido en cinco puntos los puntajes en lectura de los estudiantes de cuarto grado. Es más, en los 3 últimos años, el porcentaje de estudiantes afroamericanos e hispanos de cuarto grado que dominan la lectura y las matemáticas ha aumentado más que en los ocho años anteriores sumados. Y los puntajes van subiendo en la mayoría de las escuelas urbanas.



Pero hay quienes no lo creen. Son pesimistas y creen que algunos estudiantes -y bien sabemos a cuáles se refieren- simplemente no pueden aprender.



Hemos enfrentado esos argumentos en el pasado, los vestigios de la segregación racial. Creemos que todos los niños y jóvenes pueden aprender. De hecho logran aprender cuando se les da la oportunidad.



Los estudiantes de bajo ingreso económico y minoritarios merecen la misma educación de calidad que los que viven en los vecindarios más pudientes. Esta ley se trata de la oportunidad y la dotación de los medios necesarios para salir adelante. Dotarles a los padres de tales medios sin importar su nivel de ingreso, sus circunstancias, su origen étnico o su dirección.



Todo esto hace eco del pasado. Hace cuarenta y cuatro años, el Dr. Martín Luther King, Jr., dijo, “El gran reto que enfrenta la nación hoy es resolver (la segregación y la discriminación) y hacer que se realicen plenamente los ideales y los sueños de nuestra democracia.”

Así hace la Ley ‘Que ningún niño se quede atrás’. La brecha en el rendimiento es el principal tema de nuestros tiempos en materia de derechos civiles. La ley crea las condiciones de acceso equitativo a la educación para todos los estudiantes.



Nos acerca un paso más hacia lo que promete nuestra Constitución. Cumple con el mandato de la decisión de la Corte Suprema conocida por Brown versus Board of Education a favor de la igualdad de oportunidad en la educación. Hace honor a la confianza que los padres depositan en nuestras escuelas y nuestros maestros, con una educación de calidad para los estudiantes, todos sin excepción.




* Rod Paige es el Secretario de Educación de EEUU. Alphonso Jackson es el Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano de EEUU.


Rod Paige y Alphonso Jackson *

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