El calentamiento global podría elevar la tasa de mortalidad en Estados Unidos

Sugieren investigadores de la universidad de Harvard

Un aumento en el verano de las olas de calor por el calentamiento global aumentaría la cantidad de muertes anuales en Estados Unidos, sugirió un estudio efectuado por investigadores de Harvard.


Se sabe que las temperaturas extremas, ya sea en forma de olas de excesivo calor o frío, pueden ser fatales. Sin embargo, los nuevos resultados sostienen que cualquier aumento de la mortalidad por el calor causado por el calentamiento global no se compensaría con una reducción de las muertes por el frío.


Con datos del clima y tasas de mortalidad de 50 ciudades de Estados Unidos entre 1989 y el 2000, investigadores hallaron que, en promedio, una ola de frío de dos días aumentó la mortalidad un 1,6 por ciento. Las olas de calor, en cambio, provocaron un aumento del 5,7 por ciento.


“Observamos que los efectos de las temperaturas frías no son tan grandes como los de las temperaturas cálidas”, comentó la autora principal del estudio, la doctora Mercedes Medina-Ramón, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Boston.


Esto significa que inviernos relativamente más moderados por el calentamiento global no compensarán los efectos sobre la salud que tienen los veranos extremos, dijo la experta a Reuters Health.


Medina-Ramón y su colega Joel Schwartz publicaron estos resultados en la revista Occupational and Environmental Medicine.


Las muertes durante el frío extremo suelen ser por infartos o paros cardíacos. El calor excesivo, además de causar muertes por golpes de calor, favorece las muertes por otras causas, como infartos.


Los adultos mayores y las personas con enfermedad cardíaca conocida integran el grupo de riesgo durante los períodos de altas temperaturas.


Las olas de frío, en cambio, no son tan mortales, quizás porque la mayoría de los estadounidenses tienen la calefacción adecuada en el hogar, opinó Medina-Ramón. El aire acondicionado es menos frecuente.


De hecho, el estudio halló que el calor extremo tuvo el peor efecto sobre las tasas de muerte en las ciudades típicamente con veranos más moderados y con menor cantidad de aires acondicionados en los hogares.


“Si aumentamos el uso de aire acondicionado, podríamos reducir las muertes”, dijo Medina-Ramón.


No obstante, las familias de bajos recursos no podrán enfrentar ese gasto. Es más, dijo la coautora, todo ese aumento del consumo de la electricidad eleva las emisiones de dióxido de carbono, el gas responsable del calentamiento global.


Todo esto, señaló la investigadora, apunta hacia la necesidad de contar con sistemas de aire acondicionado más efectivos y que consuman menos energía.


Un menor “abuso del aire acondicionado” también sería muy útil, apuntó Medina-Ramón, al hablar de los edificios con clima controlado en los que se está más cerca del “congelamiento” que del confort.

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