El diablo anda suelto… ¡y asusta!

El runrún en medio de la convención del Uribe Centro Democrático (¡qué clase de ego!, ¿o no?) —en la que funcionó el pronosticado ‘dedazo’ de don Alvarito para ungir a la marioneta de sus amores, Óscar Iván, en detrimento de ‘Pachito’ (de quien dicen que no ha parado de llorar)—, es que el expresidente siempre pensó que detrás de la supuesta popularidad del primo de JotaEme estaba metida la mano de J.J. Rendón, para venderle esa candidatura y ‘conejearlo’ una vez más, al entregarle en bandeja de plata un nuevo periodo a su hoy odiado exsubalterno. Por eso —cuentan— a última hora cambió el método de escogencia para coronar a Zuloaga y dejar a su exvicepresidente viendo un chispero.

¿Qué posibilidades reales tiene el candidato del UCD frente a JotaEme? ¡Pocas! y lo mejor del caso es que el patrón del gallinero ucedista lo sabe, sin embargo él allí le apuesta a un posible chiripazo, porque a la larga lo que le importa es esa casi segura cuota de congresistas que obtendría su movimiento, para por esa vía lograr una torcidita más al brazo rígido de la Constitución que le abra un resquicio a un tercer mandato suyo. Y quien dice un tercero, fácil pasa a un cuarto, a un quinto... o a lo que sea.

Volviendo a la convención en la que sacrificaron al primazo, no pude menos que soltar una carcajada cuando le correspondió el turno de aceptar la candidatura al desabrido Zuloaga: Aquello fue como si se le hubiera incorporado un demonio. El tipo, usualmente de maneras suaves y hablar pausado, de repente comenzó a discursear con un vozarrón gordo, fuerte, estentóreo, imitando de frente el estilo de su protector y jefe, tal como si se tratara de un Nicolás Maduro cualquiera en plan de parecerse en lo posible a su maestro y mentor Hugo Chávez. ¡Qué espanto! Menos mal que no tiene razón para hablar con los pajaritos. ¿Se imaginan?

En su perorata, el ungido repitió lo que antes había deslizado el dueño de UCD respecto a la necesidad de acabar con el proceso de paz habanero, un tema convertido en punto central de su campaña y frente al que adopta postura de matón de esquina, como si en el gobierno de don Alvarito no se hubiera explorado con los bandidos de las farc la posibilidad de una salida negociada a esa guerra que tanto daño le ha hecho —y le hace— a la patria que ellos juran amar por encima de todas las cosas.
Alfredo Mantilla
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