El paredón de las redes sociales


Tiempos interesantes estamos viviendo. Las redes sociales se han convertido en una auténtica pesadilla para los tiranos. Me pregunto si todas las infames atrocidades de la cruel y represiva dictadura de los hermanos Castro en Cuba, hubieran sido posibles si en esa época hubiesen existido Twiter y Facebook... realmente lo dudo.

Fidel Castro es feo, es malo y está loco, pero nadie puede negar que posee una habilidad política maligna que raya en la genialidad. Compró intelectuales, los compró con dinero, con halagos y con imagen. Una imagen construida inteligentemente.

Carente de encanto y carisma propio, tuvo el talento de encaramarse en la imagen hermosa y alucinante del Che Guevara, quien era un hombre guapo, “el guapo de mostrar”.

Los intelectuales que Castro compró (incluyendo a Gabriel García Márquez, quién a cambio del apoyo a la dictadura cubana recibió todo tipo de beneficios económicos, políticos y diplomáticos) vendieron en Europa una imagen falsa, edulcorada, romántica de la Revolución. Nada se sabía entonces de los campos de concentración, de la persecución y ejecuciones masivas de gays, Testigos de Jehová, evangélicos, de la tortura a artistas de todas las áreas que tuvieron la dignidad de mantenerse al margen de la dictadura.

Es que no había internet, ni email, ni Youtube, ni celulares, ni Blackberry, no había manera de que el mundo entero se horrorizara ante lo que estaba ocurriendo.
Gracias a internet sabemos actualmente que Hugo Chávez murió varios meses antes de la fecha oficial anunciada por Nicolás Maduro. Gracias a internet tenemos constancia del fraude electoral en Venezuela el 14 de abril, sabemos cómo fue manipulada UNASUR. Vimos la paliza que recibieron los opositores en plena Asamblea Nacional. Hemos ido en espiral ascendente de asombro en asombro, de indignación en indignación.

Pero la opinión pública pareciera estar anestesiada, pareciera no entender que la cosa es con ella, que nos compete y nos afecta a todos que la democracia regrese a Venezuela.

Pareciera, pero de repente, estalla la cuerda por donde menos se lo esperan y 300.000 personas indignadas convocadas por Facebook hacen temblar a Brasil.

Si señoras y señores, Facebook es un auténtico peligro. Si yo fuera Nicolás Maduro, estaría realmente muy preocupada.

Eva Durán
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