En Cartagena… ¡las mujeres trans no tienen garantía en salud!


El Colectivo de mujeres trans de Cartagena, “Transformado”, y las organizaciones y personas LGBT de la ciudad exigen al DADIS, en cumplimiento del Plan de Desarrollo, iniciar de inmediato la construcción de protocolos en el sistema de salud, la formación del personal médico en el respeto de sus derechos y la atención urgente y afirmativa de las mujeres trans que denuncian la sistematica negación del servicio de atención médica, el desconocimiento a su identidad de género diversa en el sistema de salud y el permanente “diambular” por la ciudad a la que son sometidas para una atención médica que pone su vida en riesgo.

El pasado 24 de enero murio Alexandra, una mujer trans que habia sido agredida el 11 de noviembre, y según se constata en la historia clínica y por denuncias interpuestas en la Defensoría del Pueblo y ante el Ministerio de Salud por Caribe Afirmativo, la mala calidad en la atención médica, unida a la precariedad de los servicios y a las burlas y desatenciones por parte del personal del Hospital Universitario de Cartagena y la Clinica Higea, presuntamente contribuyeron a la agudización de su estado de salud durante las 75 días de convalencia y a su porterior muerte ocasionada por un infarto cardio respiratorio, infesiones contraidas en su hospitalización y multiples dolencias corporales presentadas desde el día de su agresión. La muerte de Alexandra se suma a la de tania en 2012 en la Clinica Sol del Caribe en similares circunstancias y que hoy es investigada por la Fiscalia y el Ministerio de salud.

Las mujeres trans, sufren una triple estigmatización: por el hecho de ser mujeres, por ser trans, y muchas de ellas por su pertenencia a grupos étnico-raciales que son históricamente discriminados, esto sumado en algunos casos a situaciones de extrema pobreza, lo cual funciona como un mecanismo de aislamiento y de desconocimiento de sus derechos al construir su identidad de género.

Todo lo anterior sitúa a las mujeres trans en una posición de especial vulnerabilidad, convirtiéndose así, en una población en riesgo de exclusión social en el Caribe Colombiano, pues su vida en la región se desarrolla en la mayoría de los casos en espacios periféricos y marginales en los que de manera constate están expuestas a agresiones físicas y verbales de sus clientes (cuando son trabajadoras sexuales o peluqueras), transeúntes y hasta miembros de las fuerzas militares, quienes las conciben socialmente como generadoras de violencia, su trabajo se asocia a la delincuencia y como tal, la persecución se hace de manera constante y es legitimada y promovida por la sociedad.

Una urgencia manifiesta de las mujeres trans son las politicas de salud pública, los protocolos de atención en el sistema de salud y el acceso gratuito y con dignidad a los servicios de salud, no solo por su (de) construcción de género, sino por las prácticas clandestinas y a veces de alto riesgo a las que se someten por la construcción de su cuerpo, ante el abandono del Estado y la inexistencia de políticas al respecto. Llama además la atención, en el área de salud pública, la necesidad de la atención a grupos en situación de vulnerabilidad bajo los principios de igualdad, no discriminación, participación, perspectiva diferencial, fortalecimiento del estado de derecho y universalidad de los derechos humanos, que como como bases del desarrollo, sean un eje fundamental en las agendas de los gobiernos de la región y de todo el país para contrarrestar la creciente desigualdad social y la violencia que se cultiva por la discriminación y los prejuicios sociales, que niegan el derecho a tener derechos de las mujeres trans.

La Corte Constitucional en sentencia T-062 de 2011 yT-876 de 2012 llamó la atención a respetar y garantizar el libre desarrollo de la personalidad y a respetar y garantizar la construcción identitaria, en relación a los centros de servicio de salud y aclara que: “para las mujeres transgeneristas, el aspecto personal no es un tema menor, es un aspecto crítico para la definición y el ejercicio de la identidad sexual y de género, que no puede ser coartado”.

Y de la misma manera el Ministerio del Interior exhortó a los mandatarios locales en relación con las mujeres y los hombres trans -y como una respuesta a garantizar su vida digna-, a disponer de políticas públicas construidas de manera concertada; incorporación del tema del reconocimiento de la identidad de género en los planes de desarrollo; la aplicación de protocolos y veedurías de atención en salud, seguridad, educación y trabajo; en los centros educativos la revisión y aplicación de estándares curriculares; la protección especial de la población trans en el espacio público. Y en orden al Ministerio público en lo local,establecer sistemas de información y aplicación y seguimiento de avances nacionales.

En investigaciones desarrolladas por Caribe Afirmativo, quien ha reportado 15 muertes violentas de mujeres trans en los últimos cuatro años en Bolivar: en su informe de 2012 reporta que murieron violentamente dos mujeres trans sumadas a las 4 muertas en 2011 y a las 9 muertas de 2007 a 2010; de las cuales, según reportes de sus familiarres e informes de defensores de derechos humanos que son investigados por la Fiscalia; en siete de esos casos (d0s de los cuales se presentaron en 2012 y uno mas en 2013) la negligencia, negación de la atención y falta de politicas de salud pública con protocolos específicos destinados a las mujeres trans de Cartagena, por parte del Servicio de Salud, han ocasionado presuntamente sus muertes.

Situaciones como estas, sumadas a la violencia física, verbal y simbolica que bive este grupo poblacional en Cartagena han presionado que éstas se organicen en procesos colectivos como Transformando (espacio de articulación de las mujeres trans en Cartagena) y proyectos como el gerenciado por el Fondo Mundial para la prevención del VIH/SIDA, donde las propone como actoras sociales de la ciudad, pasando de su clandestinidad a ser sujetas empoderadas y transforamdoras de realidad, lo que no significa que se reconozcan y se les vincule a los espacios de ciudad sin restricción y prejuicio.

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