En Murcia, la Semana Santa más alegre de España



En la ciudad de Murcia se celebra la Semana Santa más alegre de toda España. La gente se agolpa en las aceras a lo largo de las procesiones, extendiendo sus manos para llenar de golosinas los bolsillos de sus chaquetas y pantalones.


La celebración de la Semana Santa en España es uno de los eventos turísticos y religiosos más llamativos del mundo. Cada año millones de personas viajan a este país entre los meses de marzo y abril para disfrutar en familia del colorido de estas fiestas y deleitarse con los quesos, los vinos y la pasión que caracteriza a los españoles.


De todas las ciudades españolas en la que se celebra la Semana Santa, una de las más peculiares es la de la ciudad de Murcia, ubicada al sur de Península Ibérica y muy cerca del Mar Mediterráneo. En estas fechas los miles de cofrades y penitentes inundan las calles de la ciudad vestidos de “Nazareno”; con típicos atuendos y túnicas de vivos colores, llevando velas, candelabros y flores para participar con alegría y fervor religioso en las múltiples procesiones que tienen lugar día y noche durante la Semana Mayor.


Una de las principales características de la Semana Santa en Murcia –y que la hacen la más alegre de toda España– es que los miembros de las Cofradías, al tiempo que marchan por las calles de la ciudad, reparten caramelos y todo tipo de dulces a la gente que se agolpa con entusiasmo desde las aceras y a lo largo de las procesiones, extendiendo sus manos para llenar de golosinas las bolsas de sus chaquetas y pantalones. Durante los diez días que duran las fiestas, en Murcia se llegan a repartir cerca de 50 toneladas de dulces y regalos.


En otras ciudades de España las Procesiones se caracterizan por guardar un silencio riguroso. Al tiempo que en los desfiles de la Semana Santa de Murcia, la fe y el fervor religioso van de la mano con la generosidad y alegría que caracterizan a los murcianos, un pueblo hospitalario que abre sus brazos a los turistas ofreciéndoles cómodas instalaciones, hermosísimos paisajes naturales y deliciosos platillos típicos.


Las noches murcianas son el deleite de todos, pues su cielo abierto y cargado de estrellas se ilumina con la llama de las velas, los cirios y candiles. El aire cálido de la primavera se impregna con el aroma de incienso y azahar, la flor del naranjo, una de las frutos que abundan en la zona.


El arte religioso se adueña de la ciudad


En estas fechas, Murcia convierte sus calles en museos populares donde todos pueden disfrutar de una magnífica colección de imaginería religiosa de gran valor artístico.


Los llamados “Ocho Pasos del Salzillo” son el máximo exponente de este tipo de arte. Esta es una serie de imágenes que recrean la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús y que fueron creadas por Francisco Salzillo, escultor religioso del barroco español nacido en Murcia en 1707. Sus obras son representaciones hiperrealistas en tamaño natural que representan pasajes bíblicos y se encuentran adornadas por inmensos escenarios barrocos.


16 procesiones


Son 16 procesiones que recorren las calles de Murcia durante la Semana Santa, desde la madrugada del Viernes de Dolores hasta la tarde del Domingo de Resurrección. Algunas de estas manifestaciones tienen su origen en la Baja Edad Media y desde entonces han conservado intactas sus tradiciones. Tal es el caso de la “Archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo”, mejor conocida como “Los Coloraos”, cuya creación data de 1411. Igual sucede con la “Cofradía del Salto Sepulcro” (1570) y la de “Nuestro Padre Nazareno” (1600), conocida popularmente como “Los Moraos” o “Los Salzillos”, pues tiene como misión el cuidado y el traslado de las imágenes creadas por Francisco Salzillo.


Cada procesión está a cargo de una Cofradía; la cual está constituida por nazarenos penitentes y estantes que se encargan de portar a hombros los 87 Pasos Procesionales, que son las gigantes escenificaciones de la vida de Cristo que pueden llegar a pesar hasta 2 toneladas cada una.


Numerosos portales especializados en turismo llaman especialmente la atención de la celebración que tiene lugar la noche del Jueves Santo en la Plaza de San Agustín, en pleno corazón de Murcia renacentista. Este es el único instante en el que los murcianos guardan riguroso silencio, pues conmemoran el momento en que Jesús oraba en el Huerto de Getsemaní, poco antes de ser arrestado y condenado. El silencio y el recogimiento de esa noche son acompañados por el coro de la “Hermandad de los Auroros”, un grupo de hombres que entonan los “Salves de Pasión”, unos cantos transmitidos verbalmente de padres a hijos, y compuestos en el siglo XVI para honrar a Jesús y a la Virgen María.


Estos himnos hoy constituyen un patrimonio oral e intangible de la humanidad.

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