Entendiendo la naturaleza del conflicto actual

Estados Unidos siempre ha sido bueno combatiendo “ismos”. En la Segunda Guerra Mundial reconocimos que el nazismo y el imperialismo Japonés eran contrarios a la libertad y la democracia. Resolvimos entonces combatirlos y derrotarlos.



Cuando la Guerra Fría descendió sobre el mundo, reconocimos que el comunismo también era una amenaza, no sólo para los Estados Unidos, sino para todas las naciones amantes de la libertad. Resolvimos combatirlo, comprometiéndonos a librar una batalla que sabíamos podía tomar años y hasta décadas. Quizás flaqueamos a momentos, pero a la larga, mantuvimos nuestro cometido. Después de más de 40 años de lucha, el muro de Berlín cayó en 1989. Y tres años más tarde, la Unión Soviética dejó de existir.



Hoy estamos involucrados en otro conflicto, contra el terrorismo. Le llamamos la guerra contra el terrorismo, pero eso no es correcto realmente. El terrorismo es una táctica, un instrumento utilizado por personas con metas similares a las de los nazis y comunistas. Desafortunadamente, no nos dimos percatamos de este enemigo más temprano. Pero algunas personas ya han comenzado a reconocer esta lucha por lo que es.



El presidente Bush entiende la naturaleza del conflicto. En el quinto aniversario del ataque a las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono, dijo: “Desde el horror del 11 de septiembre, hemos aprendido bastante acerca del enemigo. Conocemos su maldad, su capacidad de matar sin misericordia, pero con propósito. Sabemos que conforman una red global de extremistas empujados por una visión pervertida del Islam, una ideología totalitaria que aborrece la libertad, que rechaza la tolerancia y no permite discrepancias de ningún tipo. Sabemos que su meta es construir un imperio radical en el que las mujeres son prisioneras en sus casas, los hombres reciben palizas por faltar a sesiones de oración, y donde terroristas encuentran refugio seguro. La guerra contra este enemigo es más que un conflicto militar. Es el conflicto ideológico del Siglo 21, y es el llamado de nuestra generación”.



Se trata de una lucha en contra de la ideología radical del fundamentalismo islámico. Y el terrorismo es su instrumento.



No me tome la palabra. Lea lo que expresan los propios fundamentalistas. Una traducción de un audio cassette de Osama Bin Laden revela lo que hay en su mente: “La muerte es mejor que vivir en esta tierra con los incrédulos entre nosotros… teman a Dios, traten de agradarlo, y no consulten con nadie en lo que respecta al asesinato de incrédulos”.



La mano derecha de Bin Laden, Ayman al-Zawahiri, cree que la guerra santa o Jihad, “requiere varias metas; la primera fase: Expulsar a los estadounidenses de Irak; la segunda fase: Establecer una autoridad islámica o emirato, de allí desarrollarlo y apoyarlo hasta que llegue a ser el dominio de un califa, o sucesor del profeta Mahoma, sobre la mayor extensión territorial posible para expandir su poder en Irak… La tercera fase: Extender la ola de Jihad a los países seculares, fronterizos con Irak.”



El presidente Bush y Bin Laden están de acuerdo en poco, pero ambos se dan cuenta que Irak es parte de una lucha superior en la que todos estamos involucrados.



Otras declaraciones de Bin Laden revelan su creencia que Estados Unidos se cansará de pelear y se echará para atrás, como hicimos en Vietnam, en Beirut en 1982 y en Somalia. ¿Les daremos la razón abandonando Irak antes de tiempo?



La lucha contra el fundamentalismo islámico es el llamado de nuestra generación. También estamos abordando el problema desde una plataforma más amplia para eliminar de raíz las causas de este extremismo, estimulando reformas democráticas y liberalización económica a través del Medio Oriente. Ya se han sostenido elecciones en Irak y el gobierno está progresando. Nuestros hombres y mujeres de uniforme les están ayudando en el camino.



Una vez más, Estados Unidos y el mundo se ven desafiados por un tipo de “ismo”. Hemos asumido el reto, pero no podemos abandonar la misión hasta que el trabajo se haya completado.



Senador Larry Craig

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