Defender lo indefendible y la realidad de los números

Escrito el 16 mar 2012
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Para defender lo indefendible algunas personas esgrimen argumentos que pueden tener valor en el debate de las ideas pero que desafortunadamente no cuentan con el soporte de los hechos y los datos reales.

Debido a la crítica que le hice al locutor conservador Rush Limbaugh por los epítetos que usó contra la estudiante de leyes Sandra Fluke y sus calificativos para los indocumentados, hubo lectores que se tomaron el tiempo de dejar sus comentarios en la red virtual.

Positivo que haya existido una reacción y que se cuestione lo que uno escribe, sin embargo, preocupa que se lancen afirmaciones y cifras en público que carecen de precisión.

En el portal de AOL Latino, el internauta identificado como “abrines” escribió: “Acuérdese que fueron los republicanos los que dieron amnistía a doce millones de ilegales... (Ronald) Reagan. ¡Sus amiguitos demócratas lo único que hacen es sacar impuestos a los que trabajan para dárselos a los flojos que miran a la gente ir al trabajo y a mujeres que no les alcanza ni para el pan y siguen teniendo hijos como conejos!”.

“Abrines” tiene razón en que fue el presidente republicano Ronald Reagan el que firmó el Acta de Reforma y Control de Inmigración de 1986, con un Senado de mayoría republicana (53 a 47) y una Cámara de Representantes controlada por los demócratas (253 a 182).

En lo que si hay un error de “abrines” es en aseverar que la legalización se otorgó a 12 millones de individuos, dado que la cifra de beneficiados por la ley de 1986 no alcanzó ni siquiera al guarismo de 3 millones.

El mismo Centro de Estudios de Inmigración (CIS), que se opone a legalización de los indocumentados, registra en sus informes que la cifra de legalizados por el programa de amnistía general fue de 1.7 millones.

A ese dato se tiene que añadir el número de individuos que se acogieron al programa de trabajadores del campo, que fueron 1.3 millones.

Así, que en la afirmación de “abrines” hay un error de 9 millones de individuos, y es importante aclararlo, para que no se confunda el número de amnistiados en 1986, con la cifra de indocumentados que había en el país a mediados de la década pasada, y se forje otro mito inexacto al respecto.

Pero, con lo que menos concuerdo con “abrines” en el campo del debate es que al intentar defender a Limbaugh, quien usó las palabras “prostituta” y “mujerzuela”, para descalificar a Fluke, el mismo compare de forma sexista a algunas mujeres con los conejos.

Por su parte, el internauta autodenominado como “cjoseluiscz” consignó también en el sitio de AOL: “Este patán de Rafael Prieto, quien debe cómo demócrata sin disimulo odiar a Rush (Limbaugh) con toda su retorcida alma liberal, aprovecha un comentario suyo desafortunado del que ya se disculpó para atacarlo sin piedad”.

El problema con el comentario de “cjoseluiscz” es que Limbaugh lanzó 46 ataques personales, en días diferentes, contra la estudiante de derecho, utilizando “sin piedad” los calificativos más infames y haciendo las sugerencias más retorcidas.
Limbaugh ofreció disculpas, apenas, por ‘’dos palabras’’, que Fluke no merecía por haberse presentado en el Congreso a solicitar que las píldoras anticonceptivas sean cubiertas por los seguros de salud.

La lección para Limbaugh y para todos es que ser una figura pública y vivir de lo que se habla tiene consecuencias.

Ya son 98 anunciantes los que le han comunicado a la cadena Premiere Radio Networks, que sindicaliza el programa de Limbaugh, que se retiran de colocar comerciales en el espacio del comentarista ultraconservador.

En la lista del éxodo de anunciantes de Limbaugh figuran grandes corporaciones como Ford, General Motors, Toyota, Allstate, Geico, Prudential, State Farm, McDonald’s y Subway.

Las mujeres están logrando, lo que los pro inmigrantes no intentaron respecto al locutor que ha insultado a los indocumentados con adjetivos de todo calibre.
Rafael Prieto Zartha

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