Fabio Restrepo: “Me dijeron que tenía que ser una porquería y fuí una porquería”

Así se despacha en una entrevista con Gina Ruz, el actor de la película ‘Sumas y Restas’, de Víctor Gaviria

Gerardo, el patrón, entra a la cocina de una finca clandestina con pista de aterrizaje. Mete el brazo en una caneca llena de un líquido amarillento que minutos antes sus empleados mezclaban con fuerza e inexplicable alegría, y cuando la saca y la eleva hacia el cielo, mientras el agua escurre por su codo, la cocaína va apareciendo en brillantes y blanquísimos gránulos sobre su piel.



Fabio Restrepo, un taxista antioqueño sin experiencia actoral más allá de los videos caseros que hace con sus hijos, es el “traqueto” en la película ‘Sumas y restas’, de Víctor Gaviria, que inauguró el 45 Festival Internacional de Cine de Cartagena el pasado viernes 4 de marzo.



Este habitante del barrio San Javier de Medellín, de 45 años, casado con Luz Marina Cardona con quien tuvo cuatro hijos, es también el autor del libro Verdugo de verdugos (Editorial Planeta, 2002, 182 páginas) basado en la vida de su hermano, y cuyo argumento será utilizado para la próxima película de Gaviria.



Operaciones matemáticas



‘Sumas y restas’ cuenta la historia de Santiago, un ingeniero clase media casado y padre de un bebé, que para sacar adelante su proyecto de construcción a mediados de los años 80 termina metido en el mundo del narcotráfico de la mano de Gerardo, el personaje protagonizado por Fabio.



¿Cómo llegó un taxista a ser actor de cine?



Todo empezó por el libro Verdugo de verdugos. Yo no soy escritor, pero me entretuve escribiendo la historia de mi hermano y resultó que eso le gustó a un amigo que tuvo agallas para hablar con Víctor Gaviria, quien quiso conocer el texto y luego me propuso que hiciera el casting.



¿De qué se trata el libro?



Verdugo de verdugos se trata de un muchacho que se dedicó a hacer justicia por su propia mano, él se convirtió en la autoridad del barrio, después en la autoridad de muchos barrios, y yo empecé a escribir porque yo vivía con él, sabía las cosas que él hacía y me parecía admirable su forma de ser porque la gente se identificaba con él. Yo cuento en el libro todo con pelos y señales, con nombres propios, porque entre otras cosas yo no sabía que eso lo iban a publicar, pero en la editorial me dijeron que eso no se podía…



¿Había visto alguna película de Gaviria?



Sí, había visto La vendedora de rosas y Rodrigo D no futuro pero las veía en video porque a mí ese ambiente me parece muy pesado y me estreso viendo estas películas.



Pero usted ha sido taxista nocturno en Medellín, y debe haber vivido el ambiente que muestran las cintas de Gaviria…




Lo que pasa es que cuando uno es taxista está viviendo un riesgo de verdad y acá esto es fantasía, pero la verdad es que cuando yo veía esas dos películas, como yo montaba esta gente en mi taxi, yo sabía que sí eran así de malos, por eso yo sentía la presión de que a uno en cualquier momento lo mata una persona de estas, como los de ‘La vendedora de rosas’ que son tan asesinos, tan asesinos, pues. Y cuando vi la posibilidad de trabajar con Víctor aproveché todas esas experiencias que había tenido para ganarme el papel.



¿Cómo fue su experiencia en el papel del “traqueto” de ‘Sumas y restas’, cómo logró el personaje?



Honestamente yo no sé qué pasó. No tengo ni idea, eso me lo pregunta todo el mundo y yo no sé cómo hice ese papel. Yo lo único que quería era hacer una cosa muy bien hecha, muy creíble, con mucho respeto por Víctor que me dio la oportunidad y que la gente viera una cosa que no era fingida. Yo siempre he tenido filmadora, y yo veo en lo que hago cuando las cosas son fingidas, entonces aprendí de eso para que gustara el personaje.



A algunos espectadores les pareció excesivo el lenguaje…



El “traqueto” medio, como el personaje que hice yo, es un tipo que no tiene ninguna cultura, el hombre está lleno de plata y quiere mostrar el poder de cuenta de los madrazos, y cuando una persona habla y además “hijueputea” se hace respetar más. Eso lo conocí siendo taxista, me tocó toda la época del narcotráfico cuando la plata que uno llevaba a la casa, sin uno tener nada que ver con eso, olía a bazuco.



¿Cómo le dio esa fuerza al personaje que es cariñoso, muy alegre y a la vez muy violento?



Ahí es donde yo no sé explicar cómo hago, porque yo soy el personaje tierno, mis hijos me dicen que soy igualitico a Homero Simpson y lo demás no tengo idea cómo salió. Cuando iba a hacer el casting de entrada me dijo el muchacho “la situación es ésta, usted tiene un laboratorio de droga y este muchacho se le está consumiendo lo que usted hace allá, usted qué va a hacer” y yo de entrada le digo “amigo hágame el favor…” y me dijo, “no, hágame el favor no, mano, usted es una porquería que no tiene ninguna cultura, y a usted lo tienen que respetar, usted no admite esas cosas, usted es tan peligroso que lo puede matar, ¿qué va a hacer?”. Y ahí fue donde me convertí yo en una porquería, sin saber cómo. Me metí tanto en el papel en ese momento que el tipo que me estaba haciendo el casting, que hacía del personaje que se estaba robando la droga me decía, “listo, listo”, y yo entonces me enojaba más porque suponía que el que me estaba hablando era el personaje, y yo le decía, “¿listo?, pero esta porquería qué…” y las vulgaridades que ustedes escucharon en la película. “¿Cómo que listo, si usted le está es hablando al patrón?”, y él me decía “ya, ya, ya” y yo lo cogía del cuello y lo zamarreaba, y le dije a otro “pasame el revólver, yo mato a este man” y entonces todos soltaron la carcajada. Cuando él me decía listo, era que cortara la escena, y yo lo entendía como un irrespeto para el patrón, que era yo. La carcajada fue la que me hizo caer en cuenta que me habían dicho que cortara hacía rato y yo no había cortado.



¿Le ha cambiado la vida desde que terminó la película?



Nosotros no sabemos qué está pasando, como no ha pasado nada todavía con la platica que es lo que a uno le interesa… pero esto lleva mucho tiempo y uno se desespera porque lo que uno quiere que cambie es la situación económica, y que uno pueda vivir de una cosa que a uno le guste.



Uno se emociona mucho con esto y Víctor Gaviria busca actores naturales entre otras cosas porque el cine nacional es así, que no hay con qué pagar, entonces el trabajo de Víctor es titánico porque ponernos a nosotros es como poner a un montón de micos a actuar pues ni idea tenemos de eso, ahí es donde está el genio de él. Nosotros ganaremos algo si la taquilla es buena, pero ya llevamos cinco años en el proyecto y la publicidad es como muy poquita.



¿Tiene planes de seguir en la actuación?



Yo me fui para Bogotá a ver si me daban trabajo, porque la gente dice que me fue bien en la película y resulta que no, que nadie me conoce, me voltearon la espalda, y me tocó regresarme para Medellín.



El intérprete del personaje que más impactó a los asistentes a la inauguración del 45 Festival Internacional de Cine de Cartagena regresará a su ciudad a manejar un carro de acarreos mientras le llega la fama, o una nueva oportunidad para actuar.





Gina Ruz Rojas
Directora revista Noventaynueve

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