Estados Unidos da un golpe de timón en su política hacia Sudán



El Gobierno de EE.UU. anunció hoy un golpe de timón en su política hacia Sudán y a partir de ahora está dispuesto a ofrecer incentivos a ese país si se producen "avances verificables" en Darfur y las negociaciones con el sur.


El anuncio se produjo de manera coordinada entre la Casa Blanca, que emitió un comunicado del presidente Barack Obama, y el Departamento de Estado, cuya secretaria, Hillary Clinton, ofreció una rueda de prensa para informar de los detalles del cambio de la estrategia.


Si hasta ahora, la política de EE.UU. hacia el régimen del presidente Omar al Bashir se basaba casi exclusivamente en la imposición de sanciones, ahora se combinará esa presión con la oferta de unas mejores relaciones a medida que se registren progresos sobre el terreno.


En su comunicado, Obama indicó que la meta es tanto lograr "el fin definitivo del conflicto, los graves abusos de los derechos humanos y el genocidio en Darfur", como avances en la puesta en práctica del acuerdo de paz de 2005 entre el norte de Sudán, de mayoría árabe, y el sur, de mayoría cristiana y que tiene al frente un Gobierno autónomo.


Ambas metas, precisó, "deben buscarse de manera simultánea y con urgencia".


Si Sudán actúa para "mejorar la situación sobre el terreno y traer la paz, habrá incentivos". Pero si Jartum no hace lo deseado, "habrá un aumento de la presión impuesta por Estados Unidos y la comunidad internacional", agregó.


En este sentido, advirtió de que esta misma semana procederá a renovar las sanciones ya existentes.


"Lograr ambos objetivos requiere el compromiso de EE.UU., así como la participación activa de los socios internacionales, afirmó Obama, antes de asegurar que "trabajaremos duramente para asegurarnos de que Sudán no proporciona un refugio a los terroristas internacionales".


Según el presidente, "al igual que EE.UU. y nuestros socios internacionales cumplimos nuestras responsabilidades de actuar, el Gobierno de Sudán debe cumplir las suyas y dar pasos concretos en una nueva dirección".


Al tiempo que la Casa Blanca difundía el comunicado de Obama, Hillary Clinton anunciaba desde el Departamento de Estado la oferta de incentivos a Sudán si se producen "avances verificables" sobre el terreno.


"La concesión de incentivos o la imposición de medidas de presión dependerán de que se produzcan avances verificables sobre el terreno", sostuvo Clinton.


El anuncio de hoy representa un giro en la política estadounidense hacia el régimen del presidente Al Bashir -requerido en la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad-, que hasta ahora se centraba casi exclusivamente en la imposición de sanciones.


El Gobierno de Estados Unidos comenzó el pasado marzo una revisión de su política hacia este país africano, tras el nombramiento de Scott Gration como enviado especial a Sudán.


Tanto Gration como la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Susan Rice, acompañaron a Clinton en su rueda de prensa, en una comparecencia conjunta para demostrar su unidad.


Rice y Gration han disentido en el pasado acerca de la posición a adoptar respecto a Jartum. El enviado especial era partidario de una política que primara los incentivos, mientras que Rice defendía la posición de dureza que Obama mantuvo durante su campaña electoral.


El conflicto en Darfur se ha cobrado al menos 300.000 vidas y ha dejado 2,7 millones de desplazados desde su comienzo, en 2003, cuando rebeldes de la etnia africana se levantaron contra el Gobierno de la etnia árabe en Jartum para protestar por la discriminación que sufrían.


La Corte Penal Internacional presentó cargos contra Al Bashir por crímenes contra la humanidad, por su supuesto papel en los ataques de las milicias pro árabes en Darfur, y el Departamento de Estado incluyó al régimen de Jartum como "Estado patrocinador del terrorismo".

Macarena Vidal

Acerca del Autor