Están moviendo cielo e infierno…


Definitivamente los políticos colombianos son lo más parecido a un aguacate. ¡Cómo les encanta aparecer en un periódico! Claro, también en la radio, en la televisión, en facebook, en twitter y hasta en las hojitas parroquiales. Si hay algo que ellos quieren más que un puesto en el que haya ‘tela para cortar’, es el estar siempre bajo las luces de los reflectores, no vaya a ser que los dejen en el olvido... y —lo que es peor— no les den sus tajaditas burocráticas.

Vean el caso del vicepresidente Angelino Garzón. Un señor que todavía no se recupera de su estado delicado de salud —que lo tuvo ‘en veremos’ por un buen rato—, pero que enseguida que le dieron de alta para que caminara unos pasos fuera de la clínica, convocó ruedas de prensa y se fue a noticieros de radio y televisión a opinar sobre el acontecer nacional, con esos aires de iluminado al que todos le deben consideración por la sencilla razón de su convalecencia.

¿Y cuál fue una de las perlitas del vice en esa función de opinador compulsivo? Pues nada más y nada menos que estaba de acuerdo con la convocatoria de una asamblea constituyente, dizque para que por esa vía se adelantara la tan cacareada reforma a la justicia. ¡Pamplinas!

¿Con qué se come eso? ¿Por qué ‘el bueno para muchos puestos’ de Angelino dispara plomo de ese calibre? ¿Por qué, si su superior, el presidente JotaEme, dijo en días pasados que no le gustaba al asunto, sale este señor a manejar en reversa? Fácil. En esa cruzada de la ‘constituyente’ (¿no será reconstituyente?) andan embarcadas las huestes uribistas y lo que ellos a la larga quieren — aunque se den golpes de pecho y juren lo contrario—, es colar en una nueva constitución ‘un articulito’ que le abra nuevamente las puertas de la casa de Nariño a su ‘patrón’.

¿En aras de la justicia? ¡Qué va! En aras de sus intereses.

Para nadie es un secreto que Uribe y su combo están moviendo cielo e infierno para que por cualquier lado se les abra un resquicio que le permita al ex regresar triunfante a la silla que tanto gustito le produjo. Ese es el objetivo de fondo. Ese es el premio mayor. El baloto que les sirve de zanahoria para matricular a pacientes como Angelino.
Alfredo Mantilla
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