Estudio de polillas indica impactos ocultos del cambio climático


ANN ARBOR, Michigan.— Un estudio de treinta y dos años sobre las polillas de los bosques subárticos en Laponia, Finlandia, indica que los científicos pueden haber subestimado los impactos que el cambio climático tiene sobre los animales y las plantas porque gran parte del daño no se percibe a simple vista.

El estudio analizó las poblaciones de ochenta especies de polilla y encontró que el 90 por ciento de ellas son estables o se han incrementado durante el período del estudio entre 1978 y 2009. Durante ese tiempo las temperaturas promedio anuales en el sitio del estudio subieron 3,5 grados Fahrenheit (dos grados Celsius), y se incrementó la precipitación invernal.

“Uno ve que se está tornando más templado, ve que está más húmedo y ve que las poblaciones de polilla permanecen iguales o aumentan. Uno podría llegar a la conclusión de que “muy bien, a las polillas les gusta este clima más cálido y más húmedo”. Pero no es eso lo que ocurre”, dijo el ecólogo Mark Hunter, de la Universidad de Michigan.

Hunter usó avanzadas técnicas estadísticas para examinar los papeles de las diferentes fuerzas ecológicas que afectan las poblaciones de polilla y encontró que las temperaturas más cálidas y el incremento de la precipitación reducen las tasas de crecimiento de la población.

“Cada vez que el clima ha sido particularmente caluroso o particularmente húmedo eso tuvo un impacto negativo sobre las tasas de crecimiento de las poblaciones”, dijo Hunter, Profesor Colegiado Henry A. Gleason en el Departamento de Ecología y Biología Evolucionaria de la UM.

“En términos generales la mayoría de estas poblaciones de polilla son estables o están aumentando, de manera que la única posibilidad es alguna otra cosa aparte del cambio climático, algún otro factor que no medimos, y protege a las polillas de las reducciones sustanciales de población y oculta los efectos negativos del cambio climático”.

Las conclusiones tienen implicaciones que van mucho más allá de las polillas de Laponia.

Si hay fuerzas ecológicas desconocidas que ayudan a contrarrestar los efectos dañinos del cambio climático en estas polillas, puede concebirse que un ocultamiento similar de los impactos ocurre en otras partes. Si tal es el caso los científicos probablemente han subestimado los efectos dañinos del cambio climático sobre animales y plantas, señaló Hunter.

“Podríamos haber subestimado el número de especies para las cuales el cambio climático tiene impactos negativos porque tales efectos quedan enmascarados por otros factores”, dijo.

Hunter y seis colegas finlandeses dan cuenta de sus conclusiones en un artículo que se publicará en internet el 15 de abril en la revista Global Change Biology.

El estudio se llevó a cabo en la Reserva Natural Estricta Värriö, 250 kilómetros al norte del Círculo Ártico y a menos de seis kilómetros de la frontera de Finlandia con Rusia. La ruta mayor más cercana se encuentra a casi 90 kilómetros.

Entre 1978 y 2009, los científicos finlandeses usaron trampas de luz n la noche para capturar 388.779 polillas de cuatrocientos cincuenta y seis especies. Luego analizaron ochenta de las especies más abundantes.

Hunter usó una técnica estadística llamada análisis en series de tiempo para examinar cómo varias fuerzas ecológicas, incluido el clima, afectaron el crecimiento per cápita de la población.

Los científicos quieren saber cómo el cambio climático impactará los insectos porque las criaturas de seis patas desempeñan papeles clave como pestes de la agricultura, polinizadores, fuentes de alimentos para los vertebrados, vectores de enfermedades humanas y partícipes en varios procesos de los ecosistemas.

Los investigadores creen que las mariposas y las polillas pueden ser particularmente susceptibles a las fluctuaciones de población en respuesta al cambio climático especialmente en las altas latitudes y las elevaciones altas.

Los estudios más recientes de la abundancia de polillas han mostrado disminuciones de población. Por eso Hunter y sus colegas se sorprendieron al hallar que el 90 por ciento de las especies de polilla en el estudio en Laponia son estables o aumentan.

En un nivel los resultados pueden verse como una buena noticia en la historia del cambio climático: frente al rápido cambio ambiental estas polillas parecen estar prosperando, lo que sugiere que son más resistentes que lo esperado por los científicos, dijo Hunter.

Pero por otro lado está el hecho de que haya fuerzas ecológicas desconocidas que parecen amortiguar los efectos dañinos del cambio climático ocultándolos de la vista. Los resultados demuestran asimismo que “los simples cambios temporales en la abundancia de población no pueden usarse siempre para calcular los efectos del cambio climático sobre la dinámica de los organismos”, concluyeron los autores.

“El gran factor desconocido es cuánto tiempo durará este efecto amortiguador”, dijo Hunter. “¿Seguirá actuando de manera indefinida o los efectos negativos del cambio climático eventualmente superarán esos amortiguadores causando el colapso de las poblaciones?”

Otro gran factor desconocido. ¿cuáles son las fuerzas ecológicas que actualmente protegen a las polillas de Laponia de los efectos negativos del calentamiento climático?

Los miembros del equipo finlandés que han estado recolectando polillas en la reserva Värriö por décadas dicen que han notado un incremento gradual en la densidad de árboles y arbustos, tasas mayores de crecimiento de los árboles, y un aumento en la altitud de la línea de foresta.

Los árboles proporcionan alimento y albergue para las polillas, y las hojas ofrecen sitios de invernada y áreas de descanso alejadas de los predadores. Quizá los cambios observados en la vegetación ayudan a contrarrestar los efectos negativos de las temperaturas más altas y el aumento de las lluvias. Esa posibilidad no se analizó en este estudio.

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