Existen más recursos de los que la familia hispana conoce

El Departamento de Educación busca concientizar a un mayor número de familias minoritarias sobre los servicios de ayuda económica

¿Qué significa el ‘sueño americano’? Para muchas familias, significa una educación de calidad que permita a los jóvenes desarrollar al máximo su verdadero potencial.



Hoy por hoy, los hispanoamericanos están haciendo un gran progreso hacia la realización de ese sueño. Los estudiantes hispanos de nueve años obtienen los mejores puntajes en los exámenes de lectura y matemática de las tres últimas décadas y ayudan a reducir la brecha en el rendimiento académico en todo el país. Asimismo, cada vez más estudiantes hispanos de escuela secundaria están tomando los exámenes de admisión a la universidad SAT y ACT, un buen indicador de su estado de preparación para los estudios postsecundarios.



Todo lo anterior implica mayor oportunidad y recompensa para el futuro. Lamentablemente, muchos hispanoamericanos desaprovechan la oportunidad dorada de recibir ayuda económica para los estudios universitarios. Durante el curso académico de 2003-04, los estudiantes afro americanos y blancos recibieron casi un promedio de $7,000 por estudiante, y los estudiantes asiáticos recibieron un promedio superior a $7, 600. Por otro lado, los universitarios hispanos sólo recibieron $6,253 como promedio por estudiante.



Son demasiadas las familias, en particular, las que no tienen tradición de asistir a la universidad, que desconocen la cantidad de opciones a su disposición para recibir ayuda económica. Al darse cuenta estas familias del alto costo de la matrícula, se suponen —equivocadamente— que los estudios universitarios están fuera de su alcance. Y no es así.



El Departamento de Educación de EEUU otorga aproximadamente $74 mil millones por año, los cuales representan casi el 70 por ciento de toda la ayuda estudiantil. Los estudiantes posiblemente reúnan los requisitos para recibir becas, créditos federales a baja tasa de interés o para ingresar en programas de trabajo y estudio. La mayor parte de la ayuda federal se concede en base a la necesidad económica, por lo cual incluso las familias de escasos recursos económicos tienen posibilidades de pago de matrícula universitaria.



El Departamento de Educación de EEUU ha hecho que sea más fácil para los hispanoamericanos informarse y cumplir con los requisitos para la ayuda estudiantil. El proceso tiene como punto de partida la ‘solicitud gratuita para ayuda estudiantil federal’, conocida por sus siglas en inglés FAFSA (Free application for federal student aid), que se puede obtener por medios electrónicos en el sitio Web del Departamento en inglés en Fafsa



Usted puede disponer de la publicación ‘Completing the FAFSA’, una guía complementaria en inglés, entrando en CompleteFafsa o la misma publicación en español, Cómo llenar la FAFSA, entrando a En español



Se pueden obtener copias gratuitas en ambas lenguas por correo o llamando al 1-800-433-3243.



El Departamento de Educación tiene otros recursos para ayudar a las familias a navegar el camino hacia la educación superior. Nuestro folleto informativo, Funding Education Beyond High School-The Guide to Federal Student Aid, ofrece mayor detalle sobre este tema. Al hacer clic en StudentAid, las familias pueden enterarse, en inglés ó español, de lo que se necesita para prepararse para la educación superior, solicitar admisión y elegir una institución postsecundaria, y saldar las deudas de los créditos estudiantiles luego de graduarse. También pueden conocer cómo un título universitario puede pagar por si mismo en el largo plazo porque aumenta la capacidad de ganar.



Las propias escuelas tienen una responsabilidad ante sus clientes así como ante nuestro futuro compartido. Por ese motivo, formé recientemente la ‘Comisión sobre el futuro de la educación superior (Commission on the future of higher education), encomendada con la tarea de elaborar una estrategia nacional integral basada en el sentido común que tiene por propósito satisfacer las necesidades de la diversa población estudiantil de los Estados Unidos, así como las necesidades económicas y laborales del país. La presidenta y directora ejecutiva del ‘Hispanic scholarship fund’ (Fondo de becas para los hispanos), Sara Martinez Tucker, y el profesor de Trinity University en Texas, Arturo Madrid, son dos de los 19 miembros de dicha Comisión.



En realidad, el camino hacia la universidad comienza mucho antes de la escuela secundaria. Comienza durante la escuela primaria al sentar una sólida base en la lectura y la matemática. Continúa durante la escuela secundaria media y superior con rigurosas asignaturas preparatorias para los estudios postsecundarios. Depende de la participación de los padres al seguir de cerca la tarea escolar y hablar en forma regular con los maestros y los directores de escuela. Y requiere que los estudiantes motivados resistan las presiones de faltar a las clases y abandonar los estudios.



Aun cuando logran graduarse, muchos estudiantes —el 66%, según un estudio realizado por la organización independiente The Manhattan Institute— salen de la escuela secundaria sin la preparación necesaria para solicitar admisión a una institución universitaria de cuatro años. Casi 4 de cada 10 escuelas secundarias superiores no ofrecen clases de Advanced Placement, es decir, asignaturas preparatorias con crédito universitario. Casi la mitad de los estados no requieren tres años de matemática o ciencia para poder graduarse. Podemos mejorar y de hecho mejoraremos.



Margaret Spellings
Secretaria de Educación de

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