Familia del periodista nipón ejecutado por el EI esperaba su liberación

Junichi Goto dijo hoy que albergaba esperanzas en que su hermano Kenji Goto, el periodista nipón ejecutado por el Estado Islámico (EI), fuera liberado mediante las negociaciones entre los Gobiernos japonés y jordano con ese grupo terrorista.

"Ya estaba preparado (para recibir la noticia de su ejecución). Aun así, al empezar las negociaciones esperaba que en el fondo iban a poder salvarlo y que podría regresar (a Japón)", dijo Junichi Goto, de 55 años, a la cadena pública NHK.

Esta semana, el EI había exigido la liberación de la terrorista Sayida al Rishawi, condenada a muerte en Jordania, a cambio de liberar a Goto y al piloto jordano Muaz Kasasbeh, también en manos del grupo.

Ammán accedió a intercambiar a Al Rishawi por los dos rehenes, pero la negociación para el canje de prisioneros quedó aparentemente bloqueada debido a que Jordania exigió al EI una prueba de vida del piloto jordano antes de liberar a la extremista.

"Hasta ahora, el Gobierno y el pueblo japonés han apoyado nuestra situación y quiero agradecerlo. Quería que Kenji volviera sano y salvo para que él mismo pudiera expresar su gratitud, pero lamentablemente no ha sido así", añadió el hermano del periodista.

"Siento orgullo por el trabajo realizado por mi hermano, aunque creo lo que hizo esta vez fue un acto imprudente", afirmó también Junichi Goto, que calificó de "imperdonables" los asesinatos que perpetra el EI.

"Estoy tan descompuesta que no tengo palabras. Espero que la gente entienda que (Kenji) era un hombre cariñoso y valiente", dijo por su parte la madre del periodista, Junko Ishido.

Ishido, de 78 años, había pedido públicamente en los últimos días al Gobierno nipón que salvara la vida de su hijo.

Kenji Goto se desplazó al territorio controlado por EI a comienzos del pasado mes de octubre con la intención de cubrir la guerra civil en Siria, al igual que había hecho antes en otros conflictos en la región.

Según los medios nipones, viajó a Siria con el objetivo de mediar en el secuestro del también japonés Haruna Yukawa, capturado por el EI en julio y a quien había conocido previamente en el país árabe.

Hace doce días, coincidiendo con el viaje del primer ministro nipón, Shinzo Abe, a Oriente Próximo, el EI envió un primer vídeo en el que exigió a Tokio que pagara 200 millones de dólares ( 177 millones de euros) a cambio de no asesinar a Goto y a Yukawa, quien fue ejecutado el pasado sábado.

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