Hábitos sanos y dieta mediterránea para vivir más

Muchos buscan una 'vuelta a las raíces', redescubriendo los beneficios de la dieta que seguían nuestros abuelos.

El nivel de ejercicio, el consumo de tabaco y alcohol y, sobre todo la dieta mediterránea, influyen de forma crucial en el riesgo de morir antes de tiempo, incluso en sujetos mayores de 70 años, según las conclusiones de un estudio europeo en el que participaron 11 países.



La revista 'JAMA' dedica en su último número cuatro artículos y un editorial a distintos aspectos de los hábitos de vida de la población de edad avanzada y su influencia sobre las probabilidades de vivir más o menos años.



Aspectos tan simples como el ejercicio físico moderado pueden marcar la diferencia entre conservar durante más años las funciones mentales o desarrollar algún tipo de demencia que convierta en un infierno la vejez.



El hecho de que se pueda mejorar la posibilidad de vivir más años a edades avanzadas de la vida es un dato importante si se tiene en cuenta que, en la actualidad en el mundo hay 580 millones de personas mayores de 60 años, una cifra que se prevé alcance los 1.000 millones para el año 2020.



Es conocido que toda una constelación de factores, actividades y hábitos que se siguen a lo largo de la vida influyen claramente en la cantidad y la calidad de los años que la gente va a vivir. Lo llamativo de estas nuevas investigaciones es que se centran en sujetos entre 70 y 90 años que llegan aparentemente sanos a esa edad.



Nunca es demasiado tarde para empezar a cuidarse



Pues bien, independientemente de cómo haya sido la trayectoria vital previa, el modo en que vivimos nuestros últimos decenios es capaz de influir, parece que de forma importante, en nuestro riesgo de morir o de padecer demencia.



En concreto, un estudio europeo ha investigado los hábitos de vida (actividad física, seguimiento o no de una dieta mediterránea y consumo de alcohol o tabaco) en más de 1.500 sujetos de edades comprendidas entre 70 y 90 años. El seguimiento ha durado 10 años durante los cuales se fueron contabilizando las muertes por cualquier causa, así como las debidas a cáncer, enfermedades cardiovasculares o infarto de miocardio.



Los datos son claros: incluso a estas edades, las muertes por cualquier motivo o las específicamente debidas al cáncer y enfermedades cardiovasculares – las dos principales causas de mortalidad en el mundo occidental - se reducen nada menos que un 50% en aquellos sujetos que realizan una dieta mediterránea, practican ejercicio físico moderado y no fuman ni beben cantidades excesivas de alcohol.



En este mismo sentido otros dos estudios realizados sobre población masculina y femenina se centran en analizar la influencia de la actividad física sobre las capacidades mentales de sujetos mayores de 70 años.



Los resultados demuestran que la actividad física también influye claramente en el riesgo de padecer demencia o de sufrir un deterioro de las funciones mentales superiores. Algo tan sencillo como caminar 30 minutos al menos tres veces por semana parece ayudar a mantener una cabeza en orden y alejar el fantasma de la demencia.



Por tratarse de analizar algo tan complejo como el modo en que vivimos, la realización de este tipo de estudios es siempre difícil pero, como ocurre en este caso, las conclusiones merecen la pena. Incluso cuando nos acercamos al final de la vida seguimos siendo en parte dueños de nuestro propio destino: nunca es tarde para mejorar la salud por nuestros propios medios.





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