¡Hasta un embolador!



Casi todos los jueves me reúno con un grupo de amigos en una suerte de tertulia gastronómica que normalmente incluye chicharroncitos, sancochos, mojarras fritas, bandejas paisas y otras sorpresitas de la cocina colombiana, para matizar una charla sin tema definido previamente, pero donde la actualidad colombiana invariablemente domina la agenda. También ‘se raja’ un poco de esto y aquello, dependiendo de quien proponga el menú de hechos o personajes.

Hace tres o cuatro semanas, uno de los habitué —cubanoamericano y oficial de los ‘Marines’— se presentó al encuentro con un par de oficiales del ejército colombiano que cumplían una visita de intercambio a ‘la capital del sol’ y con ellos hablamos de la escalada guerrillera que se estaba manifestando en esos días en Colombia, de los avances que había tenido el país en su lucha contra las Farc y por allí poco a poco se coló la cosa política. ¿Y el fútbol? Nooo.

Ellos coincidieron en que los ataques de la guerrilla buscaban torpedear las elecciones legislativas —que en el momento de nuestra charla ya se habían realizado— y a una nueva estrategia del llamado ‘secretariado de las Farc’, que intenta por todos los medios revertir la percepción que hay en el ambiente de que están perdiendo la guerra.

Como esa percepción parte de los golpes contundentes propinados por las fuerzas militares nacionales a los insurgentes, los oficiales explicaron que los avances ocurrieron desde que el mando mayor de alguna manera ‘descifró’ el accionar de la guerrilla y planificó una lucha estructurada, dejando atrás el combate ‘sin ton ni son’ y dando paso al trabajo de ‘inteligencia’, la infiltración, el conocimiento y la anticipación de los movimientos guerrilleros.

“Todo eso se le debe en buena medida a nuestro general Mora”, recalcaron mis ocasionales contertulios, haciendo referencia al ex comandante de las Fuerzas Armadas, General Jorge Enrique Mora Rangel. “Él fue el artífice”, remataron.

Dicho esto soltaron una ‘carga de profundidad’:“Mal puede el ex ministro de la defensa, Juan Manuel Santos, asumir la gloria por esos logros contra la guerrilla, cuando él ni siquiera participó en la planificación”.

“Si en su lugar hubiera estado un embolador, el resultado hubiera sido el mismo, así que él no puede adjudicarse el éxito de esos operativos”. ¡Coño!
Alfredo Mantilla
director@elcolombiano.net

Acerca del Autor