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Hormona del crecimiento no es ‘fórmula mágica’ para combatir el envejecimiento

La hormona del crecimiento humano se vende en cada vez mayores cantidades como cura para todos los estragos del envejecimiento, pero una investigación reciente no encuentra ninguna evidencia que corrobore estas pretensiones, e incluso advierte sobre posibles peligros a causa de su uso en tratamientos.

Esa es la conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford que aparece en la edición del 16 de enero de Annals of Internal Medicine.

La hormona del crecimiento es ampliamente promocionada por Internet y su uso como medicamento antienvejecimiento es divulgado por diferentes medios desde el programa Today de NBC hasta Business Week.

Sin embargo, el Dr. Marc Blackman, director clínico del U.S. National Center for Complementary and Alternative Medicine, que no estuvo involucrado en el nuevo estudio, declaró lo siguiente: “Me preocupa que se haya convertido un problema sustancial en crecimiento. Estamos hablando de una sociedad que está envejeciendo y que desea hacerlo de manera saludable pero que se ha hecho eco del uso de esta hormona tan poderosa, cuya eficacia y seguridad aún están bajo investigación y no se han comprobado para este propósito”.

Los efectos secundarios negativos de la hormona del crecimiento incluyen la inflamación de las articulaciones y el dolor, el síndrome del túnel carpiano y la tendencia hacia un mayor riesgo de diabetes y prediabetes, de acuerdo con el estudio.

“La hormona del crecimiento humano no es la fuente de la juventud”, aseguró el investigador principal del estudio, el Dr. Hau Liu, becario de investigación en la división de endocrinología del Centro para la atención primaria e investigación de resultados de Stanford.

Liu anotó que hasta 30,000 personas en los Estados Unidos toman hormona del crecimiento para tratar de frenar el proceso de envejecimiento. “Tienen gastos que oscilan desde unos cuantos cientos de dólares hasta miles al mes”, dijo. “Gastan una suma considerable de dinero para obtener un ligero beneficio, si acaso, pero incrementan el riesgo de efectos secundarios serios”.

Los investigadores analizaron 31 estudios en el que participaron apenas 220 pacientes. “Hay poca evidencia científica que evalúa el uso de la hormona del crecimiento para combatir el envejecimiento”, apuntó Liu “Esta evidencia limitada sugiere que existe un beneficio bastante modesto y un potencial para efectos secundarios”.

La hormona del crecimiento dio origen a cambios pequeños en la composición corporal, tales como una ganancia ligera en masa muscular y una reducción modesta de la grasa, alrededor de 2 kilogramos (4.4 libras), apuntó Liu. No es más de lo que una persona obtendría por ejercitarse con moderación, anotó.

Sin embargo, hubo un potencial para algunos efectos secundarios serios, tales como el riesgo de un crecimiento anormal de la mama en los hombres, señaló Liu. Estos efectos secundarios son reversibles cuando se descontinúa el uso de la hormona, declaró.

Liu resaltó que la hormona del crecimiento no cuenta con la aprobación de la U.S. Food and Drug Administration para usarse como medicamento antienvejecimiento.

“Si usted desea incrementar la probabilidad de tener una vida longeva y saludable, [entonces] coma de manera correcta, haga algo de ejercicio y duerma lo suficiente. Estas medidas probablemente incrementan la probabilidad de que tenga una vida larga y fructífera”, apuntó Liu.

Un experto cree que la hormona del crecimiento no tiene ninguna función como remedio antienvejecimiento y que puede acarrear algunos peligros.

“Los imprudentes promueven la idea de que el uso de la hormona del crecimiento como fórmula mágica contra el envejecimiento está avalado por miles de estudios sobre dicha hormona. Liu demuestra de manera definitiva que esto no es cierto. Sólo un puñado de estudios ha empleado la hormona del crecimiento en adultos”, afirmó S. Jay Olshansky, profesor de salud pública y científico de investigación en el Centro para el envejecimiento de la Universidad de Illinois en Chicago.

Olshansky también acusó a las personas que distribuyen la hormona del crecimiento de actuar de manera irresponsable.

“Si esas clínicas que ponen en marcha programas antienvejecimiento o los llamados centros para la longevidad continúan administrando de manera abierta y descarada la hormona del crecimiento a sus pacientes como una intervención antienvejecimiento, no sólo violan las leyes, sino que ponen en peligro la salud de sus pacientes”, señaló. “Este análisis exhaustivo sugiere que ha llegado el momento de que la FDA y la U.S. Drug Enforcement Agency actúen con dureza para acabar con esta actividad ilegal y potencialmente dañina”.

En la misma medida que envejecen los hombres y mujeres, se produce una desaceleración progresiva en la liberación de la hormona del crecimiento, apuntó Blackman. Para cuando llegan a finales de los 60 o los 70 años, esa reducción en la producción de hormona del crecimiento es de entre 50 y 75 por ciento menos que cuando estaban en sus veinte años, explicó.

Anotó que las personas mayores con deficiencia de hormona del crecimiento pueden ser tratadas de forma exitosa mediante una terapia de reemplazo de hormona del crecimiento. Sin embargo, tomar la hormona del crecimiento para retrasar el envejecimiento no es una terapia comprobada.