Ideas diminutas a las que les llegó su momento

El auge de la nanotecnología está enfrentando a la oficina de patentes de Estados Unidos con un problema familiar: evaluar las aseveraciones de innovaciones que no se ajustan exactamente a la forma tradicional en que los examinadores de patentes están adiestrados para catalogarlas

No se puede, estrictamente hablando, bautizar una tecnología, ya que carece de alma. Pero podría decirse que algo parecido a esa ceremonia ocurrió cuando la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos anunció el 18 de octubre una nueva categoría de registro tan sólo para invenciones de nanotecnología.



Nanotecnología es el campo de lo muy, muy pequeño: su nombre proviene del nanómetro, una unidad de medición tan pequeña que un cabello humano tiene más o menos 80,000 nanómetros de grosor. Las moléculas individuales se miden en nanómetros; otro tanto ocurre con los virus, con el ADN y con las estructuras microscópicas que determinan el desempeño de materiales comunes como el acero y los plásticos.



La definición de la oficina de patentes requiere que la dimensión de una invención sea de al menos de 100 nanómetros, pero la pequeñez en sí no es suficiente. El elemento nanoescala del producto o proceso debe ser esencial para cualesquiera propiedades que la hagan novedosa.



"La gente que está en busca de capital para empresa está dispuesta a llamar "nanotecnología" a cualquier cosa que sea pequeña", dice Bruce Kisliuk, director de la sección de la oficina de patentes que maneja las aplicaciones de la biotecnología y farmacéutica, y quien coordina el trabajo en asuntos de nanotecnología.



La decisión de establecer la Clase 977, como será oficialmente llamada la nueva categoría, es un reconocimiento de que una oleada de invenciones en nanoescala está encaminada a la oficina de patentes. Algunas de ellas ya están en el mercado, incluyendo fibras para prendas de vestir y colchones que son altamente resistentes a las manchas y al agua; partículas de bióxido de titanio que hacen trasparentes las pantallas de sol; y nanocristales de plata para vendajes antimicrobiales.



Estos productos son la vanguardia de una tecnología de la cual se espera eventualmente que toque todas las partes de la economía, en la misma forma que lo han hecho las computadoras. Hay, sin embargo, una diferencia importante, según Lux Research, una compañía de investigación de tecnología en Nueva York. La tecnología de información es acerca de grabar y analizar el mundo físico, pero la tecnología de nanotecnología consiste en cambiar la forma en que se comporta el mundo físico. Una computadora de hospital, por ejemplo, puede llevar un registro de cuándo un paciente debe recibir una operación de implante de prótesis de cadera, cómo resultaron sus exámenes de sangre y quién es su aseguradora, pero una capa en nanoescala sobre la superficie de esa prótesis afecta la forma en que ésta se desempeña en el organismo.



Según como se defina, la nanotecnología quizá ya esté contribuyendo miles de millones de dólares a la economía. La Fundación de la Ciencia Nacional pronosticó en 2001 que la nanotecnología contribuiría 1 billón de dólares para 2015, y algunos expertos, entre ellos la gente de Lux, piensan que esa cifra peca de baja.



El auge de la nanotecnología está enfrentando a la oficina de patentes con un problema familiar: evaluar las aseveraciones de innovaciones que no se ajustan exactamente a la forma en que los examinadores de patentes están adiestrados para catalogarlas. El peligro es que un examinador adiestrado en, digamos, química, estará topándose con solicitudes de patente que tambien tienen que ver con física y biología, y que podrían pasar por alto invenciones previas en esos campos que son relevantes a si un nuevo invento es patentable.



La oficina de patentes empezó a adiestrar a sus examinadores en conceptos y terminología de nanotecnología en noviembre, y ha establecido un grupo de trabajo de abogados e investigadores consultores para obtener asesoría. Pero eso no ha sido suficiente para evitar la confusión en un campo en el que la misma invención puede ser llamada un tubo de carbono, un cilindro elongado hecho de carbono o un cilindro carbonaceo, en tres diferentes solicitudes de patente, según expertos como Stephen B. Maebius, un abogado de propiedad intelectual en Washington y ex examinador de patentes.



Como resultado de lo anterior, dicen Maebius y otros abogados, un número indeterminado de patentes que se traslapan ya han sido emitidas. El potencial para años de batallas legales podría congelar el desarrollo de este campo durante años, según Matthew Nordan, vicepresidente de investigación en Lux.



"Es la mayor amenaza para su comercialización", dice Nordan.





BARNABY J. FEDER
The New York Times News Service

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