Jamés debuta a lo grande en la Champions

Luka Modric, desaparecido en los primeros partidos de Liga, pieza clave de los éxitos del Real Madrid la pasada temporada y con un inicio de curso algo errático, volvió a brillar en el estreno del conjunto blanco en la Liga de Campeones, en el que James Rodríguez ofreció muchos destellos de la calidad que por la que el club blanco le fichó por 80 millones de euros.

El rendimiento de los dos centrocampistas no estaba siendo el deseado en el aficionado madridista, que, sin embargo, después de un par de derrotas seguidas ante la Real Sociedad y el Atlético de Madrid, estaba centrado en buscar culpables en la portería y en la delantera.

De momento, Iker Casillas y Karim Benzema son los más damnificados por la primera pequeña crisis de inicio de curso que sufren los hombres de Carlo Ancelotti. El portero blanco es el centro de los silbidos de un sector del público y el delantero presenta unos números excesivamente pobres.

Antes de recibir al Basilea, sumaba 18 goles en tres encuentros y el hincha madridista ya comenzaba a inquietarse y fue pitado cuando sonó su nombre por megafonía. La impaciencia blanca va en aumento con el francés, intermitente durante toda su etapa en el Real Madrid. Su gol al Basilea, el quinto, no le salva de las críticas.

Mientras, el debate del medio del campo estaba centrado en la marcha de Xabi Alonso, en la lesión de Sami Khedira y en la ausencia de minutos de Asier Illarramendi, que con todo tipo de bajas apenas disfruta de tiempo en una posición que pedía a gritos a un jugador de contención como el vasco.

Nadie se había centrado en Luka Modric y los que no habían jugado nada y ya no estaban o veían los partidos desde el banquillo, eran objeto de debate. Y, de los que jugaban, sólo se miraba con lupa a los nuevos, Toni Kroos y James Rodríguez.

Mientras que el colombiano era objetivo fácil, Modric parecía estar a salvo de cualquier tipo de crítica. Pero la realidad es que su rendimiento no había sido bueno en los primeros choques. No era el Modric del año pasado y el Real Madrid le necesitaba.

El croata apareció por fin contra el Basilea, un equipo menor pero balsámico para los blancos, que aparcaron todos los debates con una goleada gracias, en parte, al buen trabajo oscuro del futbolista balcánico.

Modric abarcó mucho campo, corrió una buena cantidad de kilómetros, ejerció de recuperador y, sobre todo, hizo de guía cuando el partido estaba más espeso para el Real Madrid. Encontró en James un buen aliado. También brilló, sacó algún conejo de su chistera y marcó un gol, el cuarto, aunque pero no alcanzó el nivel de su compañero.

Modric no sólo dio equilibrio al equipo de Ancelotti, también se atrevió a cercar el área del Basilea. Y lo hizo muy bien, con un tremendo disparo desde lejos en la primera parte que sacó como pudo el portero Tomás Vaclik y con una asistencia perfecta en el segundo gol del Real Madrid, obra de Gareth Bale.

Su pase al galés, con el exterior del pie derecho, fue una pequeña obra de arte junto al taconazo de James en el pase a Nacho del primer tanto. Casi fueron las dos mejores acciones de los noventa minutos, en los que el croata fue el faro que dio un poco de iluminación a la falta de recursos que ha mostrado el cuadro merengue en su inicio de curso.

El Real Madrid recuperó a un jugador muy necesario, casi tanto como Casillas, Benzema o los ausentes Di María y Xabi Alonso. Es parte de un equilibrio que el Real Madrid pierde con la falta de presión arriba de Cristiano y Bale. Sin el croata al cien por cien y con sus delanteros poco generosos, los blancos sufren. Contra el Basilea no ocurrió.

Y, si Modric regresó, James apareció. La buena presencia de ambos debería ser un paso hacia la recuperación. Los ecos del verano todavía resuenan por el Bernabéu, pero dos jugadores que deben ser imprescindibles mostraron el camino hacia el buen juego. Modric y James ilusionaron después de dos encuentros para olvidar. EFE

Acerca del Autor