La autoestima cuesta y a veces sale cara…


Hace un par de días estaba esperando a que me atendieran en un establecimiento colombiano, cuando entró presurosa una de las dependientas —con algo de turbación porque al parecer llegaba tarde— y me llamó la atención que su figura lucía muy diferente a como la había visto meses atrás y caí en cuenta que se había practicado un procedimiento de ‘latonería’, cuando vi la mirada de escrutinio total que le dirigió por detrás su compañera de trabajo, detallando los cambios experimentados en tetas, colita y panza. Un revolcón total.

Cuando salí del sitio hice una cuenta mental de lo que pudo gastar la joven en esa maquillada y me quedé con la sensación que debió ahorrar las propinas de mucho tiempo para cubrir el costo del reality de su vida. Después pensé en las mujeres —y hombres también, ¡que los hay!— que bien sea por vanidad, subida de autoestima, o la secreta ilusión de verse como la JLo del 2000, no averiguan bien y caen en las garras de farsantes o ‘cirujanos plásticos’ piratas, que no solo les dan un buen mordisco a sus billeteras, sino que ponen en riesgo sus vidas al pasarlos por el bisturí y meter en sus cuerpos sustancias y productos nocivos, mortales, sin importarles un carajo que ponen en riesgo sus vidas.

Sin ir muy lejos, en Bogotá las autoridades están buscando a una mujer que se dedicaba a realizar operaciones de ese tipo en su propio apartamento, porque hace unos días una de sus pacientes, Briceida González, murió luego de pasar por su camilla.

La infortunada, de 37 años y madre de dos hijos de 15 y 18 años, decidió inyectarse silicona en los glúteos y fue al ‘consultorio’ instalado en un apartamento del barrio El Tunal y horas después su cadáver fue abandonado frente a un Hospital Cami del sector de Tunjuelito. Dijo Medicina Legal que murió por insuficiencia respiratoria.

Pero la tapa del frasco sucedió aquí, en la glamurosa Miami, donde la transgénero Ron Oneal Morris, (a) ‘Doctor Cemento’, juzgada por haber inyectado materiales como Fix-a-Flat (una mezcla para reparar orificios en llantas de autos), Súper Glue (pegante de alto poder) y aceite de avión en los glúteos de muchas mujeres, sólo cumplirá un año de cárcel tras llegar a un aberrante acuerdo extrajudicial con la fiscalía, aunque todavía tiene pendiente un cargo de homicidio culposo en el condado Broward, donde una de sus pacientes murió tras someterse a sus perversos abusos.
Alfredo Mantilla
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