La “Bienestarina” donada no llega a los pobres, se va a los “chiqueros”

La salud en Colombia es un servicio por el que responden en primer lugar los municipios

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) denunció que una harina nutritiva donada para atender a la población pobre del departamento selvático del Chocó, donde murió una docena de niños por desnutrición, se negocia ilegalmente para alimentar cerdos.


La directora del ICBF, Elvira Forero, dijo que el suplemento alimenticio conocido como “Bienestarina”, que esa entidad estatal distribuye gratuitamente a comunidades populares, está siendo desviada a otros fines en el Chocó al parecer con la complicidad de funcionarios.


En esta zona selvática del oeste del país, que limita con Panamá, han muerto este año al menos doce niños de comunidades indígenas por desnutrición, según datos de la Iglesia Católica.


“Es inaudito que un producto destinado al mejoramiento nutricional de la población en riesgo de desnutrición se pueda estar comercializando para la alimentación y engorde de animales”, declaró la funcionaria a medios locales.


La directora del ICBF agregó que se ordenó “una investigación interna para establecer los posibles responsables, si los hay, ya que esta práctica constituye una violación de los derechos fundamentales de los niños, derechos que deben prevalecer sobre los de los demás”.


La funcionaria envió una carta al despacho del procurador general de la Nación, Edgardo Maya, para que se adopten las sanciones correspondientes.


La “Bienestarina” es un compuesto de cereales, soya, leche en polvo, vitaminas y minerales.


Al municipio de Carmen del Darién, conocido también como Curvaradó, en donde se produce la emergencia sanitaria, se tarda por la única vía de comunicación para la población, el propio río, unas 10 horas.


La municipalidad está en la zona baja del río Atrato, uno de los más caudalosos del mundo y vía estratégica para los actores del conflicto armado.


En las aldeas afectadas por desnutrición severa la dieta apenas se compone de plátano y yuca, pues las faenas de pesca son esporádicas, por el temor a las disputas territoriales entre grupos violentos, según medios locales.


Oficialmente sólo ha habido tres muertes por problemas gastrointestinales en mes y medio, según el reporte de la secretaria de Salud municipal, Sandra Meza.


Pero la Pastoral Social con sede en Quibdó y la oficina del Defensor del Pueblo, aseguran que son 16, de ellas las de dos adultos, en nueve aldeas.


El sacerdote Albeiro Parra, director de Pastoral Social, aseguró que en un año 78 niños indígenas y afrocolombianos murieron por desnutrición y por falta de una atención oportuna.


Al menos otros 12 menores tienen el mismo diagnóstico de las víctimas: desnutrición severa.


Para el Defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, es preocupante la “negligencia de la Gobernación” y de empresas responsables del régimen subsidiado de salud, que “por lo visto no adelantan ningún tipo de actividad de promoción y prevención”.

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