La casa en el aire

“Se me quemo la casa Marcela, se me quemo la casa”, frase que me recuerda una antigua canción popular de notificación de una triste noticia de alguien que, ni seguro tenía, y que lo perdió todo en el incidente. Y cuantas veces sucede que perdemos algo importante y nos duele hasta más no poder, para darnos cuenta al cabo de unos meses o años que el evento ni siquiera pasa ya por nuestras mentes.

Todo en la vida es temporal y por lo tanto, más que lamentarnos de lo que nos falta o que se nos ha ido, lo fundamental residirá en plantear soluciones para superar lo acontecido y poner en práctica planes de solución para salir adelante, siendo un buen comienzo el pensar con gratitud acerca de lo que aun poseemos y al tiempo mirar con esperanza que lo que proyectamos podrá ser un futuro agradable.

Por eso nuestra casa interior conviene que la construyamos con buenas estructuras de pensamiento y bases de integridad, ya que de allí saldrán las fuentes de valores y principios para superar las dificultades que a lo largo de nuestras vidas es normal que se presenten. Lo que querremos será entonces construir una casa con estructuras puestas sobre la tierra y no con castillos fantasiosos que nos lleven a proyectar casas asentadas en el aire que son bien buenas pero tan solo para entonar bellas melodías populares.

Ricardo Tribin Acosta
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