La importancia del ‘voto ñ’


El presidente Barack Obama ya bebe las mieles de su segundo mandato y todos los analistas coinciden en destacar la importancia que tuvo el ‘voto ñ’ para apuntalar las aspiraciones del triunfador, porque a pesar que apenas supuso poco más del 10 por ciento de los sufragios generales, sin ese componente en estados claves el moreno no estaría en este momento cantando victoria.

Igualmente es claro que los republicanos seguirán mirando a la Casa Blanca desde la acera de enfrente, si es que no se produce en el seno de ese partido un golpe de timón que lo acerque al ‘votante ñ’ con algo más que cantos de sirena y promesas de cumbiambera al ritmo de comerciales de radio y televisión que se graban en un español descafeinado que poco o nada le dicen a la audiencia hacia la que están dirigidos. Un botón de muestra lo aportó Mitt Romney —o su hijo, ¡qué sé yo!—, pero evidentemente le faltaron unos cuantos pesos para juntar los 270 que necesitaba.

Yo no estoy queriendo decir aquí —¡ni más faltaba— que los ‘votantes ñ’ somos como la última cocacola del desierto de Arizona —donde por cierto ganó y seguirá fastidiando ese insumergible alguacil Arpaio—, pero es claro que podemos mover de alguna manera la balanza electoral y eso ya lo saben bien en ambos partidos, simplemente a los republicanos les queda más cuesta arriba conjugar sus políticas con los intereses de la minoría más importante de esta gran nación. Y se estrellan.

Ahora bien, y tal como lo grafica Grosso justo al lado de estas líneas, el respaldo ‘ñ’ al ac tual inquilino de la Casa Blanca no ha hecho otra cosa que poner el balón en su lado del campo y de lo que él haga de aquí al 2016 dependerá mucho que cualquier aspirante republicano tenga menor o mayor chance de romper la suerte de ‘maleficio’ que dejó tras de sí el expresidente George W. Bush.

Mirando un poco en la bola de cristal, casi que podría aventurarme a señalar que los estrategas de ambos partidos ya deben estar deshojando una margarita con potenciales fórmulas vicepresidenciales hispanas de cara a la próxima contienda y ante esa eventualidad ya hay dos jóvenes políticos listos en el partidor. Otro día les comento sobre ellos.


Alfredo Mantilla
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