‘La injusticia me hace hervir la sangre’: Fernando Botero

El artista colombiano le respondió desde París a la Revista Diners, de Colombia, diez preguntas sobre Abu Ghraib.

¿Por qué decidió pintar esta serie sobre lo sucedido en Abu Ghraib?



—Por la ira que sentí y que sintió el mundo entero por este crimen cometido por el país que se presenta como modelo de compasión, de justicia y de civilización.



¿Después de pintar el horror de la violencia colombiana contemporánea pensó que tenía algún compromiso de reflejar también este acontecimiento de violencia mundial?



—En el arte hay que revaluar siempre las ideas, poner todo en tela de juicio. Yo siempre creí y prediqué que el gran arte se hizo siempre sobre temas más bien amables, con muy pocas excepciones. Y es cierto. Por ejemplo, existen millares de obras hechas por los impresionistas, y aún no he visto una que represente un tema dramático. Sin embargo, situaciones tan hirientes como la violencia en Colombia y ahora la tortura en la prisión de Abu Ghraib lo hacen a uno pensar diferente.



¿En el momento de la gestación o creación de estas nuevas obras sintió que existía alguna similitud entre estos dos hechos de horror?



—No. La situación es distinta. La violencia en Colombia casi siempre es producto de la ignorancia, la falta de educación y la injusticia social. Lo de Abu Ghraib es un crimen cometido por la más grande Armada del mundo olvidando la Convención de Ginebra sobre el trato a los prisioneros.



¿Espera que esta serie, que seguramente será polémica, tenga efecto político en el mundo?




—No. El arte nunca tuvo ese poder. El artista deja un testimonio que adquiere importancia a lo largo del tiempo si la obra es artísticamente válida.



¿Cómo cree que la comunidad internacional, especialmente la norteamericana, va a recibir esta obra suya tan dramática sobre un hecho real y actual?




—Son obras nacidas de la ira ante tal horror. El cómo sean recibidas no fue una consideración en el momento en que las hacía.



Llama la atención la cantidad de obras que pintó sobre el tema. ¿Cómo fue el proceso de investigación y creación?




—Soy adicto a las noticias, a los periódicos y a las revistas. Además, a diario miro la internet y vivo informado. Han sido muchas las crónicas escritas sobre el tema, especialmente el magistral artículo aparecido en The New Yorker, el cual reveló la situación que se vivía en las cárceles controladas por los norteamericanos. A medida que me iba enterando sentía más la necesidad de decir algo sobre tal horror. El año pasado empecé a dibujar y a pintar, y son ya casi cincuenta obras las que he hecho sobre el tema.



¿Por cuál de esos dos géneros de obra que usted hace, cree que irá a ser más recordado en la historia del arte colombiano y universal?



—El tiempo y la historia son grandes palabras con las que no me quiero meter.



¿Es posible que en el futuro vuelva usted a pintar una serie específica sobre algún tema de la actualidad política?




—Es muy posible. Cada vez me siento más sensible a la injusticia que me hace hervir la sangre.



Aparte de la exposición en Roma en junio próximo, ¿qué destinación tendrán estos cuadros?




—Estas obras serán exhibidas próximamente en dos museos, en junio en Roma y en octubre en Alemania. No tengo la menor intención de venderlas. Las mostraré donde me inviten a exponer, ojalá en los Estados Unidos. No hay que olvidar que la gran mayoría de los norteamericanos condena la práctica de la tortura. La prensa de ese país ha denunciado permanentemente los hechos ocurridos en Abu Ghraib.



Revista Diners

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